Luis Martín Carnero Feijoo: la Semana Santa de Cangas se construyó a sí misma

El día 23 de agosto fue el turno para la ponencia del historiador Luis Martín Carnero Feijoo en la que puso de relieve que para hablar de la Semana Santa debemos comenzar situándonos en la Baja Edad Media, donde los frailes franciscanos y dominicos que fueron los que predicaron los dores y sufrimiento de Cristo en su Pasión y Muerte. Lo cierto es que en Cangas de Morrazo no existieron grandes monasterios que llevasen a cabo una profusa catequización de los files. Cangas tiene que construir sus celebraciones pascuales de manera independiente y con influencias ajenas. De este modo, no podemos olvidar, que la villa mantenía unas fuertes relaciones con Tui y Pontevedra, grandes ciudades en el Medievo gallego en las que tenían conventos las órdenes mendicantes antes referidas. Especialmente a través del Gremio de Mareantes podemos rastrear algunos de los pleitos que mantuvo con otras entidades afines, como es la de Pontevedra, en el año 1500.

En fechas muy tempranas se documenta que Pontevedra tenía unas importantes celebraciones de la Semana Santa lo que probablemente sirvió de estímulo para que Cangas las imitase. En el año 1714, de manos de la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes se puede documentar la existencia de una talla de un Nazareno que procesionaría por las calles de nuestras calles. Y en el 1730 nos encontramos con el grupo compuesto por Jesús Flagelado por dos verdugos o esbirros.

Ya en el año 1870 estas imágenes debían encontrarse bastante deterioradas por el uso devocional por lo que, con el paso del tiempo, la Cofradía de la Misericordia, en un momento de pujanza económica fruto de la revalorización económica del sector marinero, se plantea la posibilidad de renovar su imaginería. Este encargo se encomienda al insigne escultor Ignacio Cerviño. Tal vez esta encomienda se deriva de la constatación de su talento. Conviene recordar que en el 1872 se inaugura el excelso cruceiro de Hío. Así comenzaron unos años arduos para el taller de ebanistería del maestro Cerviño. Para algunos elementos procesionales como andas, horquillas, etc, tradicionalmente se ha considerado que todos los ebanistas del pueblo contribuyeron con su esfuerzo y dedicación a engrandecer la Semana Santa canguesa.

Entre esas imágenes encontramos al Nazareno, con su ayudante Simón de Cirene, María Magdalena, la Verónica, el centurión denominada Carnacedo y la mítica figura popularmente bautizado como Francisquiño da Ferramenta, por su parecido al niño Joaquín Francisco Graña, cuya familia estaba especialmente ligada con la Cofradía de la Misericordia. Estos una familiar relevante en la vida de Cangas, con fábricas de salazón, extensiones de viñedos, almacén para el vino y casa en la calle Real, frente a la fuente de Santiago Aposto (obra también de Ignacio Cerviño).

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