¡Ay, Riazor! ¡Templo sagrado! ¡Campo de mil batallas y, pronto, de un museo!

Parece que, después de más de cien largos años de historias, de ascensos épicos y de descensos al infierno, el Deportivo se va a poner un poco sentimental. La idea de un museo para el club suena a una gran noticia, siempre y cuando no se les ocurra borrar ciertas partes de la historia que, nos gusten o no, son la verdad de la milanesa.

El Consejo de Administración del RC Deportivo de A Coruña con Juan Carlos Escotet al frente, tiene la misión de contar la historia del Dépor, pero seamos sincero, la historia de este club tiene un nombre grabado a fuego. Te puede caer bien, te puede caer mal, pero la época de mayor gloria, la del Superdépor, es obra de Augusto César Lendoiro. Seis de los siete trofeos oficiales que lucen en la vitrina del club se consiguieron con él en la presidencia.

Esos años fueron una locura bendita. Vimos a Riazor lleno hasta la bandera, a jugadores que hacían magia en el césped y que se metieron en nuestras retinas para siempre. Aquel equipo no solo jugaba, sino que enamoraba. Y el artífice de todo eso tiene nombre y apellidos: Augusto Joaquín César Lendoiro.

Ahora, la gran pregunta del millón es: ¿cómo va a tratar el museo a Lendoiro? ¿Le darán el reconocimiento que se merece? ¿O se intentará «pixelar» su legado, como si fuera una mancha en el historial? Los más cínicos pensarán que, en la era de Escotet, todo es posible y los nostálgicos, dirán. ¡Gracias, Lendoiro!

Como deportivista,, espero que en el museo se muestre toda la historia del Club, que sea honesto. Que muestre la grandeza del RC Deportivo, con sus luces y sus sombras, pero sin censurar. Que las fotos de Lendoiro estén ahí, bien grandes, porque para bien o para mal, él es una parte fundamental de la leyenda deportivista. Y si no, ya me diréis, ¿cómo se puede contar la historia del Superdépor sin su arquitecto? No se puede. Sería como hacer un museo del Real Madrid y olvidarse de Santiago Bernabéu.

Así que, señor Escotet, por favor, no me borre la historia. ¡Que el museo del Dépor sea un viaje al pasado que nos haga sentir orgullosos de todo lo que fuimos! Procure, para gloria del RC Deportivo, como mínimo, empatar en copas con Lendoiro, pero sin embragarse.

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