Os presentamos El maestro y su emisario. El cerebro dividido y la conformación del mundo occidental, un ensayo del psiquiatra, escritor, filósofo y neurocientífico británico, Iain McGilchrist.
Un monumental estudio pionero sobre las diferencias entre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro y sus efectos en la sociedad, la historia y la cultura. Publicada originalmente en 2009, esta obra se consolidó como un trabajo de investigación científica de referencia internacional.
”Argumenta de forma persuasiva que nuestra sociedad está sufriendo las consecuencias de un hemisferio izquierdo excesivamente dominante que ha perdido el contacto con su ‘maestro’ regulador natural, el derecho. Brillante e inquietante». THE GUARDIAN
El maestro y su emisario presenta la pionera investigación del prestigioso psiquiatra y pensador Iain McGilchrist sobre las diferencias entre los hemisferios cerebrales y su impacto en la sociedad, la historia y la cultura.
Tras dos décadas de investigación, Iain McGilchrist sostiene que los hemisferios representan dos formas completas, pero incompatibles, de experimentar el mundo: el izquierdo, centrado en el detalle, privilegia los mecanismos y tiende al interés propio, mientras que el derecho ofrece amplitud, flexibilidad y generosidad.
Aunque gran parte de la obra se centra en la estructura cerebral, el último propósito del autor es comprender el mundo, moldeado en parte por esta división. Esta pregunta guía su reflexión: ¿por qué el cerebro está tan claramente dividido? ¿Por qué son asimétricos sus hemisferios? ¿Difieren realmente en algo importante? Y, de ser así, ¿en qué?.
El mensaje central del libro es que las diferencias entre hemisferios son significativas, y explican aspectos fundamentales de la experiencia humana y de la historia cultural de Occidente. Según su tesis, existen dos modos opuestos de relación con el mundo, ambos esenciales, y la tensión entre ellos —originada en la estructura bihemisférica del cerebro— ayuda a entender muchos rasgos de la cultura occidental.
Para explorar con rigor estas diferencias, McGilchrist recurre a múltiplesdisciplinas —neurología, psicología, filosofía, literatura y artes, además de campos como la arqueología y la antropología— convencido de que el conocimiento avanza de manera fragmentada y provisional, lo que hace aún más necesario un enfoque integrador.
McGilchrist advierte de que en la actualidad el hemisferio izquierdo está ganando predominio, con consecuencias potencialmente desastrosas. Habla de un claro “desplazamiento hacia el hemisferio izquierdo”, reflejado en el aumento de problemas de atención y en la disminución de la empatíaentre los jóvenes.
El hemisferio izquierdo, orientado a la utilidad y a la acumulación, ha configurado una civilización que privilegia la coherencia y las respuestas simples. Pero este predominio ha debilitado fuentes esenciales de intuición—naturaleza, tradición cultural, cuerpo, religión y arte— reduciéndolas a abstracciones estériles.
El hemisferio derecho, en cambio, es inclusivo, integrador y sensible a la complejidad, pero ha sido relegado en una época que desconfía de la ambigüedad. El riesgo del pensamiento reduccionista es doble: nos priva de la capacidad de comprender lo que sucede y también nuestra capacidad de responder con acierto.
McGilchrist resume su advertencia en una frase: «El hemisferio izquierdo es un sirviente fabuloso, pero un pésimo señor». Con ello invita a aprender a ver el mundo con otros ojos. Porque, como afirmó Thoreau, “la cuestión no está en lo que miras, sino en lo que ves”.
«El significado de esta historia es tan antiguo como la humanidad, y resuena mucho más allá de las esferas políticas. De hecho, creo que nos ayuda a entender algo que está sucediendo en nuestro propio interior, dentro del cerebro, y que ha ocurrido en la historia cultural de Occidente, sobre todo en los últimos quinientos años. Por qué lo creo constituye el tema de este libro. En él sostengo que, al igual que el maestro y su emisario, aunque los hemisferios cerebrales deberían cooperar, llevan cierto tiempo en un estado de conflicto. Las pugnas subsiguientes entre ellos han quedado registradas en la historia de la filosofía y se desarrollaron durante los cambios sísmicos que caracterizan la historia de la cultura occidental. En la actualidad, el feudo —nuestra civilización— está en las manos del visir, que, por muy capacitado que esté, es en realidad un ambicioso burócrata regional que persigue sus propios intereses. Mientras tanto, al maestro, aquel cuya sabiduría dio paz y seguridad al pueblo, se lo llevan encadenado: el señor, traicionado por su emisario».