“Chipre no puede seguir siendo un conflicto invisible”: David Castillo presenta su nuevo documental

El periodista y escritor David Castillo ha estrenado «Chipre: La Isla Dividida», un documental que ilumina un conflicto apenas presente en la agenda internacional, pese a sus más de cincuenta años de vigencia. Conocido por sus libros sobre escenarios bélicos y por entrevistas a líderes de primera línea, Castillo decide ahora recurrir al cine documental para mostrar la complejidad humana de una isla dividida. La premiere en Nicosia contó con la asistencia de embajadores, entre ellos el embajador español en la isla, diplomáticos, altos representantes de Naciones Unidas y miembros del Parlamento Europeo, confirmando que el proyecto tiene un alcance que trasciende lo cultural.

Vienes de una trayectoria literaria que se inició con el éxito de una novela Negra «As de Corazones» y que luego se marcó por la guerra y la geopolítica. ¿Por qué elegiste centrarte en Chipre y, además, hacerlo a través de un documental?

Porque Chipre lleva décadas relegado al olvido. Es un país europeo que vive bajo un cese del fuego, no en paz, y esa diferencia es abismal. Quise dar voz a las personas que han quedado atrapadas en esta división, y un documental me parecía la vía más potente para mostrar emociones y realidades que a menudo se pierden en los libros. Chipre es un país del que estoy enamorado, adoro a todos los chipriotas que tan bien nos han tratado siempre, y siento que debo devolverles con mi trabajo todo lo que ellos me han dado.

Tu libro «La vida en tiempos de Guerra» que es de los pocos libros en Europa que pueden presumir de tener una entrevista a Zelesnky, fue galardonado con una medalla de honor. ¿Te gustaría que este documental tuviera un reconocimiento similar?

No trabajo con los premios en mente. Si llegan, se agradecen, pero lo que más me importa es que quienes ven la obra y quienes participaron en ella sientan que el resultado vale la pena. Ese es el mejor reconocimiento.

El film recoge testimonios de altísimo nivel: el presidente chipriota, el líder turcochipriota, responsables de la ONU. ¿Cómo se consiguió ese acceso?

No fue sencillo. Hubo que convencerles de que nuestra intención era escuchar con respeto y no manipular. En entrevistas de ese calibre, las preguntas incómodas son inevitables, pero conseguimos que confiaran en nosotros gracias a la neutralidad y al trabajo serio de todo el equipo.

¿Cómo te enfrentaste a entrevistar a un presidente (el de la República de Chipre) que tiene todo el reconocimiento internacional y a uno (el líder turcochipriota) que solo le reconoce Turquía y que vive en el asilamiento del mundo?

Creo que de la misma manera. Tenía claro que la entrevista no iba a ser un masaje, que iba a ser una entrevista con preguntas claras y algunas de ellas muy duras, por tanto el enfoque para mi era exactamente el mismo, con independencia del reconocimiento que ellos tengan. Son dos personas que representan a dos comunidades que están en conflict desde hace más de cincuenta años y toda mi atención se centraba en eso.

¿Cómo lograste mantener un equilibrio entre las narrativas grecochipriota y turcochipriota sin caer en parcialidades?

No es fácil, porque, a veces, de forma inconsciente, cada comunidad intenta llevarte a su terreno. Creo que lo conseguimos con tres claves: investigación histórica sólida, pluralidad de voces y una edición muy cuidada. No intentamos repartir cuotas, sino tratar cada palabra con sensibilidad y respeto. La idea era mostrar complejidad, no simplificar.

¿Qué mensaje central quieres que cale en quienes vean la película?

Que la división de Chipre no es un destino inevitable, sino el resultado de decisiones políticas y heridas sin cerrar. Que la paz exige valentía, capacidad de escucha y voluntad de perdón. Y que todos podemos contribuir, aunque sea exigiendo memoria y solidaridad.

La proyección en Nicosia dejó escenas muy emotivas. ¿Hubo alguna reacción del público que te conmoviera especialmente?

Sí, Recuerdo una chica que su abuela murió esperando poder Volver a su casa y no podia parar de llorar y abrazarme. También recuerdo a una mujer turcochipriota que me dijo, llorando, que por primera vez había estado dispuesta a escuchar la visión grecochipriota. Me apretó la mano y me confesó que algo en ella había cambiado. Ese instante me confirmó que el documental puede abrir caminos que la política no logra.

Después del estreno, ¿cuáles son los siguientes pasos?

Queremos llevar la película a festivales internacionales, proyectarla en salas de distintos países y distribuirla en plataformas de televisión. Además, estoy preparando un libro que complemente al documental y, en paralelo, impulsamos una fundación orientada a poder ver un chipre unido, en la forma legal que los chipriotas elijan, pero unido.

¿Te imaginas que tu trabajo pueda convertirse en material educativo o de mediación en la propia isla?

Sería fantástico. Creo que puede usarse en escuelas, universidades y espacios comunitarios como herramienta para tender puentes. Si logra eso, ya habrá cumplido un objetivo fundamental.

Este proyecto parece haber requerido mucho más que dirección y escritura. ¿Qué peso tuvo tu equipo en el resultado final?

Fue absolutamente determinante. Sin mi compañera Marisa Pulido y sin la entrega total de mi equipo, nada habría salido adelante. Quiero destacar a Paula Yanes, mi directora de producción, cuyo esfuerzo y talento fueron esenciales. Quiero agradecer el respaldo de Naciones Unidas y de la Embajada de Chipre en España

Para terminar, ¿qué mensaje querrías enviar a la comunidad internacional?

Ya no se puede seguir ignorando este problema. Chipre necesita apoyo real y lo necesita ya, no se puede seguir dejando de lado que un país, que además en un estado miembro de la Unión Europe está dividido. Y hay que hacerlo para alcanzar lo más importante: la paz, la paz para todos y para siempre.

Instagram del documental: @chiprelaisladividida

Instagram de David Castillo: @i.am.davidcastillo

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