Escalada energética en Ucrania: El G7 condena los ataques rusos a infraestructuras críticas y Kiev denuncia «terrorismo nuclear»

La guerra entre Rusia y Ucrania experimentó una nueva escalada en el frente energético. Los ministros de Energía del Grupo de los Siete (G7) emitieron una dura condena contra los recientes ataques rusos dirigidos al sistema eléctrico ucraniano, advirtiendo de sus «consecuencias devastadoras» para la población civil.

Por su parte, las autoridades de Kiev calificaron los bombardeos contra centrales y subestaciones de «terrorismo energético y nuclear», poniendo en alerta a la comunidad internacional ante la cercanía del invierno.

La declaración conjunta del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos), publicada este viernes, denunció que los bombardeos rusos sobre infraestructuras críticas de gas y electricidad “debilitan la seguridad energética y ponen en riesgo la vida de miles de ucranianos”.

El bloque reafirmó su compromiso de respaldar la reconstrucción del sector energético ucraniano. El apoyo incluye:

  • Apoyo financiero directo.
  • Créditos y seguros contra riesgos.
  • Condiciones favorables para la inversión privada a largo plazo.

Las autoridades de Kiev sostienen que Moscú busca intencionalmente sumir al país en la oscuridad antes de la llegada del invierno.

  • Terrorismo Energético: La primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko, acusó a Rusia de perpetrar “un terror energético sistemático” al atacar instalaciones en las regiones central, occidental y sudoriental, con un balance de al menos siete muertos. Svyrydenko solicitó “más sistemas de defensa aérea, sanciones más duras y máxima presión sobre el agresor”.
  • Terrorismo Nuclear: El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania fue más allá al denunciar “ataques selectivos” contra subestaciones que abastecen de energía a centrales nucleares. Según Kiev, estas acciones constituyen “terrorismo nuclear” y una grave violación del derecho internacional humanitario.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que tres centrales nucleares ucranianas tuvieron que reducir su producción debido a los bombardeos. Su director general, Rafael Grossi, alertó que “los peligros para la seguridad nuclear siguen siendo muy reales y omnipresentes” y reiteró un llamado a la “máxima moderación militar” en las zonas cercanas a las instalaciones atómicas.

La atención se centra en la central nuclear de Zaporizhzhia, la más grande de Europa y bajo control ruso desde 2022. Aunque la planta no está generando electricidad, el suministro eléctrico externo es vital para mantener los sistemas de enfriamiento del combustible nuclear y evitar una catástrofe.

El Kremlin, por su parte, rechaza las acusaciones de apuntar a infraestructura civil y asegura que sus bombardeos son una respuesta directa a las operaciones ucranianas contra objetivos rusos. Moscú y Kiev se culpan mutuamente de los daños a la red energética.

Mientras el enfrentamiento energético se intensifica, millones de ucranianos enfrentan ya cortes de electricidad, agua y calefacción en distintas regiones, ante un invierno que se augura especialmente duro. La comunidad internacional teme que esta nueva fase de la guerra ponga en jaque no solo a Ucrania, sino la seguridad nuclear de todo el continente europeo.

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