En artículos previos hemos relatado con exactitud y día a día la evolución de la marea negra, la rotura del buque —despedazándose a medida que avanzaban los días— y las declaraciones de los gobernantes, que sistemáticamente se producían a destiempo y ocultando la realidad.
Desde que los Capitanes Mangouras y Huismans desembarcaron, reanudaron las operaciones de remolque con el Ría de Vigo a las doce horas de su llegada. Estas operaciones se mantuvieron ininterrumpidamente, a pesar de que ya se había comprobado que el fuel se dirigía hacia la costa. Con cada día que pasaba, aparecía un nuevo tanque roto que liberaba más fueloil hacia la costa y las Rías gallegas, convirtiéndose en chapapote hasta el hundimiento definitivo del buque el día 19 (relato pormenorizado en otros escritos).
La tercera marea negra
El día 7 de diciembre, dieciocho días después del hundimiento, el entonces Vicepresidente Mariano Rajoy reconoció la proximidad de una «tercera marea negra» a la costa, al tiempo que aseguraba estar preparados para hacer frente al fuel. Sin embargo, el chapapote se expandía exponencialmente hacia el litoral gallego y una gran mancha fluía ya hacia las costas del Cantábrico. Paralelamente, el batiscafo Nautile realizaba su quinta inmersión, observando grietas y deformaciones en el casco con fugas de fuel permanentes hacia la superficie del mar.
El 12 de diciembre, el Gobierno central se vio obligado a rectificar los datos suministrados por Rajoy en el Congreso: la decisión de alejar el buque se había tomado tras consultar a cinco técnicos, y no a los diecisiete que había declarado el Vicepresidente.
Sostenemos que no fueron consultados ni cinco ni diecisiete técnicos, pues la decisión fue política, tomada el mismo día 13 al conocerse el accidente, asumiendo las consecuencias. ¿Y qué hay de los «técnicos»? Mencionaron incluso al Práctico de A Coruña, el Sr. Landeira. El propio Práctico desmintió oficialmente esta versión el 16 de diciembre, manifestando: «Nunca se me consultó oficialmente la decisión de alejar el barco ni de entrarlo en puerto. Yo no pertenezco a ese comité de asesores que ustedes han citado y que tomaron la decisión de alejar el barco. Yo solo tuve una charla informal y rápida en la mañana del 14 de noviembre con el Capitán Marítimo de A Coruña, quien me preguntó si veía problemas para meter el barco en A Coruña.»
Los socialistas en España dicen una cosa y en Europa la contraria
Hacemos estos incisos para que el lector observe el desastre de coordinación por parte de los gestores, sin pormenorizar los daños diarios generados en la costa (ampliamente documentados por organizaciones como Greenpeace).
Leer en redes sociales a Rosa Diez produce estupor, es el ariete de los socialistas, ha pasado de ser «socialista» a coquetear con la derecha más rancia, atacando de manera inmisericorde a Pedro Sánchez. Relacionado con la Sra- Diez, hay un hecho relevante que ocurrió el 18 de diciembre en el Parlamento Europeo: las tesis de populares y liberales se impusieron a las de socialistas, verdes e Izquierda Unida por un estrecho margen de 226 votos a favor frente a 222 en contra (con 6 abstenciones), rechazando el pleno la creación de una comisión de investigación sobre el accidente del Prestige.
Se comprobó que, de no haber sido por la ausencia de ocho miembros del grupo socialista de un total de veinticuatro, la propuesta se habría aprobado. Los eurodiputados ausentes fueron: Rosa Diez (jefa de filas de PSOE), Carlos Westendorp, José M. Mendiluce, Luis Berenguer, Alejandro Cercas, Fernando Pérez Royo y María Rodríguez (tampoco asistió Carmen Cerdeira, que llevaba cuatro meses de baja médica)
Resulta difícil de entender aquellas ausencias en el pleno del Parlamento Europeo, mientras en el Parlamento español el grupo socialista liderado por el Sr. Caldera arremetía, con razón, contra el Gobierno. Del mismo modo, Izquierda Unida, con Gaspar Llamazares, parecía estar al corriente de lo acontecido.
Inicialmente, el accidente pudo haberse gestionado el mismo día 13 de diciembre de no haber incumplido la Ley. Los gestores del accidente pretendían iniciar el remolque sin enviar a nadie al buque ni preguntar datos sobre su carga y estabilidad. Al observar fuel en el agua, debieron solicitar al Prestige datos exactos de la cantidad arrojada (fácilmente comprobable en los telerrelojes de la Sala de Control), así como los calados exactos y los esfuerzos del acero del casco.
Cabe recordar que todos los petroleros, desde mediados de los años 60, disponen en su Sala de Control de un «load-master» y un ordenador para distribuir la carga sin comprometer la integridad estructural. Sin embargo, ni se pidieron datos al Capitán ni se personaron inspectores a bordo para evaluar el alcance de la avería.
Los gestores españoles incumplieron la Ley e incumplieron las normas de cualquier Guía de Salvamento existente. Tengo la certeza absoluta de que rompieron y hundieron el Prestige sin contemplación alguna. Por lo tanto, culpar al buque, al Armador, al Capitán, etc., carece de sentido.
El Prestige jamás fue asistido. Aquella frase del Director General, «…y rezar para que se hunda». Las plegarias no subieron al Cielo y tristemente no funcionó para el López Sors. No existe disculpa por parte de los gestores ni error posible en lo que afirmamos.
Una historia que se repite
Lo más trágico es que la historia se repite en nuestras costas. Los tres accidentes más relevantes de buques petroleros, el Urquiola, el Aegean Sea y el Prestige, tuvieron responsables que debieron ser identificados, pero no fue así:
- Urquiola: Se culpó a «la Armada», pero fue una persona quien ordenó que saliera por el Seixo Blanco, por donde había entrado. Había varias agujas no marcadas en la Carta Náutica del Instituto Hidrográfico que rajaron el casco en toda su eslora, provocando el incendio.
- Aegean Sea: La irresponsabilidad del Práctico Rodolfo G. Otero, quien ordenó virar ancla para entrar y embarcar, sumada a la demora en la maniobra de un buque portugués, causó su retraso en el embarque, llegando a bordo cuando el Aegean Sea ya estaba embarrancado. Lo demás son «historietas» para contentar a ignorantes.
- Prestige: Fue roto por las autoridades españolas con certeza absoluta por no embarcar inicialmente inspectores conocedores de petroleros (hay varios en la Capitanía de A Coruña) para ayudar al Capitán a reconducir y resolver la avería.
Rosa Diez se va de boda, «traicionando» a los gallegos
Si en Europa no se creó una Comisión de Investigación para conocer con exactitud lo acontecido, hay que «agradecérselo» a Rosa Diez, que, como jefa de filas del grupo socialista, se ausentó para asistir a la boda de Trinidad Jiménez en Madrid. Su ausencia, junto a la de los otros ocho eurodiputados de su grupo, nos condenó a que Auditores europeos independientes no nos revelaran lo que ya se conoce, pero que los funcionarios de la Dirección General de la Marina Mercante, que podrían hacerlo, no se han atrevido a publicar.