El BNG, llave de la Diputación de Lugo ante la nueva candidatura de Carmela López

El comité provincial extraordinario de los socialistas lucenses, que se celebra esta mañana, postulará oficialmente a María del Carmen López Moreno (Carmela López), como candidata a la Presidencia de la Diputación. Este giro de los acontecimientos altera el plan inicial del PSOE, que pretendía elevar una terna de nombres para que Ferraz, en sintonía con Gómez Besteiro, ratificara, si no surgen problemas de última hora, a Carmela López. Esta decisión llega tras los sucesivos bloqueos a la candidatura de Pablo Rivera, el nombre preferido inicialmente por la dirección del PSdeG.

La alcaldesa de Burela, con escasa experiencia previa en la institución provincial, se enfrenta ahora a una «papeleta» política de gran complejidad. Deberá gestionar un equilibrio de fuerzas a cuatro bandas: las dos facciones internas del PSOE, la influencia persistente de José Tomé —que sigue siendo el hombre decisivo en la sombra— y, de forma crucial, el BNG.

El BNG recupera protagonismo estratégico.

Tras el paso obligado atrás de Tomé por el presunto escándalo de acoso sexual, el BNG se sitúa en una posición de fuerza para negociar no solo el programa de gobierno, sino también el reparto de áreas de gestión y competencias. El foco está ahora en sí los nacionalistas facilitarán una investidura plácida para López o si, por el contrario, exigirán una reestructuración profunda del pacto de coalición que limite el control socialista sobre los fondos provinciales.

Mientras el BNG analiza sus próximos pasos y su relación con un José Tomé que no cede cuotas de poder, la figura de Pablo Rivera sale seriamente dañada del proceso. Debilitado tras el veto a su candidatura, el horizonte de Rivera parece reducirse a asegurar su continuidad económica durante la legislatura para, en el tramo final, intentar disputar una posible portavocía.

En este escenario, Carmela López no solo deberá convencer a sus socios de gobierno, sino también demostrar que posee el peso político necesario para cohesionar un grupo socialista fragmentado frente a un BNG que llega con las ideas claras y la intención de marcar el perfil del nuevo ejecutivo.

Comparte éste artículo
1 comentario