Hay que reconocerle una cosa al director general del RC Deportivo, Sr. Benassi, que ha logrado lo que parecía imposible. Ha transformado el templo de Riazor en una mezcla entre una discoteca de moda, una convención de «influencers» y un festival de Eurovisión. Lo de menos, por lo visto ayer domingo, era que once señores de corto le diesen patadas a un balón.
Pero claro, los tiempos cambian. Ahora no se busca el «orden y talento», sino el trending topic. Mientras la grada vibraba con la música y el confeti, el Racing de Santander tomaba nota de la coreografía. Ellos pusieron el baile, sí, pero un baile de los que duelen: de los que te dejan la cintura rota y los tres puntos en la maleta cántabra.
La puesta en escena fue impecable. Hubo humo, hubo llamaradas y hubo una épica digna de una final de la Champions. Lástima que el efecto especial más realista fuera el «casi gol» de Charlie Patiño. Un amago de alegría que se disipó en el aire con la misma velocidad que el humo de los cañones de la portería del rival, es el que se llevó los tres puntos.
Estamos pasando de ser un club de fútbol a una productora de eventos
Si el objetivo del Sr. Benassi era que toda España hablara del RC Deportivo ¡objetivo cumplido! El Club de seis Copas lo convirtió ayer en el meme oficial de la categoría: el equipo que celebra el ascenso cada quince días antes del pitido inicial para acabar pidiendo la hora o lamentando la falta de pegada.
Arsenio Iglesias era un entrenador de orden y no le gustaban los espectáculos antes de los partidos, decía con frecuencia cuando había fiesta previa, «mucho cuidado con las fiestas que las carga el diablo», sabía que el fútbol es un deporte de tensión, no una verbena en la plaza de María Pita.