En pasadas ediciones, contábamos cómo se gestó y ejecutó la simultánea reducción y ampliación de capital en el RC Deportivo, utilizando términos académicos para su titular:
Sin embargo, en estos últimos tiempos, la gestión bancario-futbolera-inmobiliaria han provocado un disparo de gastos, vaciando la caja fuerte –y la sede social- blanquiazul. Por eso, en la reunión celebrada en la víspera de Nochevieja, tras el preceptivo descorche de espumosos y brindis por el año, el consejo de administración deportivista convocó una asamblea extraordinaria de accionistas para ampliación de capital, señalándose el próximo jueves 5 de febrero, con asistencia exclusivamente telemática.
La dudosa legalidad y falta de ética sobre esta pandémica modalidad asamblearia merece un aparte. En primer lugar, porque en la sesión celebrada para introducir la opción estatutaria de comparecencia telemática (diciembre de 2022), el entonces presidente, Antonio Couceiro, empeño su palabra de honor (sic) ante los presentes para que, siendo una posibilidad añadida, nunca se emplearía esta fórmula más que por actos realmente urgentes, ya que era interés de la propiedad escuchar a los socios minoritarios. Se hace evidente la burla intencionada o dirigida. De hecho, los Clubes geográficamente más próximos siguen por el camino tradicional: Celta y Oviedo celebrando asambleas presenciales, pese a tener una mayoría accionarial arrolladora. Porque en esos foros, las opiniones de los socios pasan al debate público con la preceptiva réplica de la presidenta o presidente.
Pero volvamos al meollo de la nueva ampliación. El famoso acordeón necesita aire nuevo. Pero no solo para emitir sonido, sino para que se oigan melodías… En idioma coloquial, significa que la entidad necesita dinero, para afrontar obras de Abegondo y otras necesidades de liquidez. Y para ello, se llama a los antiguos accionistas, ya que se prevé –en mayúscula, negrita y subrayado– que la ampliación no se va a cubrir en su totalidad. Curioso esto: se llama a los accionistas por vía telemática para comparecer a la asamblea, pero por vía presencial para aportar capital depositando el dinero en oficinas físicas que –para esto- sí existen y tienen funcionalidad.
Pero -como siempre- lo más importante es lo no se dice. Como mucho, se insinúa. Muchas dudas asaltan sobre esta ampliación. La más importante, sobre las obras de ampliación y mejora de Abegondo: ¿No era un “regalo” de la propiedad al club? ¿Qué precio tienen los regalos cuando vienen del banco propietario? ¿Por qué se dijo en la inauguración del nuevo DTC que había 40 millones de inversión, cuando los presupuestos reflejan poco más de 12? ¿A quién se pretende confundir o engatusar? ¿Qué intereses hay detrás de todo esto? ¿Por qué aparecen algunos informadores contando películas de ficción tan alejadas de la realidad?
Desde que la propiedad A-banca-ria tomó la gestión directa del club, han aparecido algunos oráculos alabando donde cada acto institucional como una aportación desinteresada al crecimiento del club. Algo así como los antiguos benefactores que hubo en el pasado. Echando la vista más de 50 años atrás, aparecería Pedro Barrié de la Maza y su donación inmobiliaria que sirvió (¿sirve en la actualidad?) como sede social de la entidad herculina.
Que nadie se engañe. Mientras se sigan reproduciendo mensajes procedentes de un “chiringuito” para blanquear tropiezos evidentes, la vuelta del Club a la máxima categoría –en todos los órdenes- será una quimera.
Y como broche, el Mundial-30-. ¿Habrá entrado por el aro de Juan Carlos Escotet la alcaldesa Inés Rey y ampliará la concesión del estadio de Riazor hasta 50 años, como quería el presidente para entrar a formar parte en la Comisión de dicho Mundial? Lage Tuñas: «Resulta lógico y razonable que se llegue a un entendimiento con el Deportivo».
¿Qué milonga nos contarán otra vez?