No evitas una multa, provocas una tragedia: la irresponsabilidad de los grupos de alertas de controles de la Guardia Civil

Desde hace tiempo, la impunidad se organiza en las redes sociales, formada por grupos de conductores que se dedican a «chivarse» de la ubicación exacta de controles viales de la Guardia Civil y, lo que es mucho más grave, de controles de alcoholemia y drogas. Esta práctica, lejos de ser una simple «ayuda entre conductores», es una conducta temeraria y egoísta que facilita que infractores, ebrios y drogadictos, los cuales al recibir el aviso buscan vías alternativas para seguir circulando, convirtiendo cada carretera en una ruleta rusa para los demás.

Quien avisa de un control no es un «buen compañero», es un cómplice necesario. Al facilitar la huida de alguien que no está en condiciones de conducir, está poniendo un arma cargada en manos de un irresponsable.

A esto se suma el peligro inmediato, el propio acto de consultar el móvil para recibir la alerta. Apartar la vista de la calzada durante un segundo para esquivar una sanción es el tiempo exacto que se necesita para invadir el carril contrario. El resultado es devastador, familias destrozadas y vidas truncadas en choques frontales por culpa de alguien cuya única prioridad era eludir la ley.

Es hora de llamar a las cosas por su nombre, el que avisa de un control de la Guardia Civil, protege al infractor y desprecia la vida ajena. En la carretera, tu «aviso» puede ser la sentencia de muerte de un inocente. La próxima víctima podría ser alguien de la familia del avisador, puesta en peligro por un conductor que esquivó el control gracias a un mensaje como el del “buen compañero”

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