El exregidor nacionalista muere a los 69 años dejando un legado de gestión local ejemplar y el respeto unánime de aliados y adversarios políticos.
El nacionalismo gallego está de luto. Francisco García, conocido por todos como Paco García, exalcalde de Allariz y una de las mentes más brillantes y lúcidas del BNG, ha fallecido a los 69 años. Con su marcha, desaparece no solo un político de raza, sino un gestor que demostró que otra forma de hacer política municipal era posible.
Paco García no fue un alcalde más. Bajo su mandato, Allariz se convirtió en un referente urbanístico, medioambiental y social, transformando una villa ourensana en un modelo de desarrollo sostenible premiado internacionalmente. Su gestión se caracterizó por estar alejada de los grandes focos, pero de una eficacia incuestionable
Más allá de las siglas, Francisco García se ganó el respeto de quienes nunca comulgaron con su ideología. Su figura se definía por una mezcla de austeridad, vehemencia y una sinceridad absoluta en la defensa de sus principios. Fue un «hombre de patria» en el sentido más noble de la palabra: aquel que construye su país desde el trabajo diario y el respeto al contrario.
Para muchos analistas y militantes, Paco García representó una oportunidad perdida para el BNG a nivel autonómico. Su visión estratégica y su capacidad de gestión lo situaban, para no pocos, como el relevo natural o el gran referente en la época del bipartito. Su lucidez política se adelantó años a la actual situación de la formación como alternativa real de gobierno.
Se va un político excelente, pero sobre todo, una buena persona. Su fallecimiento a los 69 años deja un vacío difícil de llenar en el panorama político gallego.
DEP.