Cómo es el proceso de retirada de uralita de forma segura

La retirada de uralita en Madrid es un proceso bastante común, el cual se lleva a cabo por parte de los profesionales de Desatascos Henares todos los días.

Ahora bien, no es algo que se deba hacer a la ligera. De hecho, solo lo pueden realizar las empresas acreditadas con profesionales formados.

Todo comienza con un protocolo administrativo

El proceso de retirada de uralita empieza con un trabajo burocrático, puesto que hay que elaborar un plan.

Ese documento se presenta ante las autoridades. En él, se detalla de qué forma se va a proceder, las medidas de confinamiento, se explica qué equipos van a llevar los empleados, etc.

Si se aprueba el plan, la empresa ya interviene. En el caso de que se deniegue, es necesario revisarlo y presentarlo de nuevo.

Fases del proceso de retirada

Cuando ya se posee el permiso de las administraciones, empresas como Retirada de Uralita comienzan con su trabajo, que tiene el objetivo de impedir que se liberen fibras de amianto al ambiente.

Preparación y confinamiento

Aquí es cuando el equipo de desamiantado da por iniciada su misión. Si lo hace en interiores, se ponen depresores de aire con el fin de que no salga nada al exterior. Cuando esta se lleva a cabo al aire libre, se establece un perímetro de seguridad con la idea de que nadie ajeno lo traspase.

Aplicación de agentes humectantes

Para una gestión de retirada de uralita adecuada, es imprescindible aplicar estos agentes. Se ponen justo antes de soltar los anclajes, ya que gracias a estos productos se atrapan las fibras de amianto en la superficie.

Desmontaje manual

Debido a que no pueden salir fibras al aire, el desmontaje se hace sin herramientas de corte. Todo es manual, de forma que se sueltan los tornillos uno por uno y las placas de fibrocemento se mueven de la misma manera, sin brusquedades.

Gestión de residuos y descontaminación

Ya con el fibrocemento fuera de su ubicación, llega la hora de gestionar los residuos. Para ello, las placas se envuelven con plástico doble, grueso, y se sellan con cinta de seguridad. Se forman fardos que se señalan como peligrosos.

Después se limpia muy bien la zona. Se suelen emplear aspiradoras con filtros HEPA, los cuales atrapan partículas muy pequeñas. No es raro que se realicen mediciones ambientales, con las que se comprueba que el aire está limpio.

Transporte y vertido

La uralita jamás puede ir a un basurero normal y su transporte tampoco se realiza en vehículos comunes.

El traslado se hace a un vertedero de seguridad, en donde la uralita acaba enterrada. A ese vertedero llega en camiones que están autorizados para trasladar residuos peligrosos.

Al cliente se le da un certificado de destrucción que este debe conservar. Es un documento que le asegura que la uralita se ha eliminado de manera legal. De ese modo, si las autoridades preguntan qué ha pasado con el fibrocemento, solo hay que presentar el documento.

Hay que guardarlo bien, ya que en ocasiones el catastro envía cartas cuando en sus inspecciones detecta que un tejado de uralita ha desaparecido.

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