El Dépor hace los deberes: entre el hito de Manuel Pablo y el muro de Hidalgo

El deportivismo se ha levantado con una sonrisa de oreja a oreja tras ver cómo Manuel Pablo lograba lo que parecía un sueño: el ascenso del Fabril a Primera Federación. Un hito que no solo es un trofeo en las vitrinas, sino un seguro de vida para el futuro de la estructura del club.

Pero la alegría no termina en Abegondo. En el Alcoraz, el equipo de Hidalgo demostró que este Dépor sabe ponerse el mono de trabajo cuando la situación lo requiere. Sumar en Huesca era el objetivo prioritario, y a tenor de lo visto, el punto sabe a gloria. El Deportivo cuajó un partido magnífico, serio y con oficio, demostrando que tiene pulmones y fútbol para mantenerse en el pelotón de los fuertes de la categoría.

Domingo de calculadora y transistores

A esta hora, ocho de la tarde en el reloj, el deportivismo ha pasado de la grada al sofá para seguir el Racing contra el Almería. Estamos en ese momento de la temporada donde la calculadora quema en las manos:

  • El ascenso del Fabril: Un éxito estratégico que garantiza competitividad a la cantera.
  • La solidez en Huesca: Un mensaje de autoridad del primer equipo en un campo siempre difícil.
  • El factor Racing: Pendientes de un resultado que puede terminar de redondear un fin de semana para el recuerdo.

Independientemente de lo que pase en los otros campos, la sensación es clara: el club respira salud, desde la base hasta el primer equipo.

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