Vecinos y vecinas del municipio de A Laracha han constituido la plataforma ciudadana STOP BIOGÁS A LARACHA, con el objetivo de defender el territorio frente al proyecto de planta de biometano promovido en la parroquia de Soandres.
La plataforma quiere dejar claro desde el primer momento que no se posiciona contra las energías renovables ni contra la transición energética, sino contra un modelo de implantación desordenado y carente de garantías, que pretende situar instalaciones industriales de alto impacto en zonas rurales sensibles y próximas a núcleos habitados.
En este caso, la oposición vecinal se centra en la ubicación escogida en Vista Alegre, un emplazamiento que consideran incompatible con la protección del patrimonio, del agua, del entorno residencial y de la calidad de vida de la población local
Un proyecto que sigue vivo y cuya cancelación debe producirse ahora.
STOP BIOGÁS A LARACHA subraya que este proyecto no está detenido ni descartado, sino que continúa su tramitación administrativa, por lo que la movilización social e institucional resulta especialmente urgente.
La plataforma considera que la única solución razonable pasa por la cancelación definitiva del proyecto en su actual ubicación, al entender que sus impactos y riesgos superan ampliamente cualquier supuesto beneficio para el municipio.
• Un problema que se repite en toda España
La plataforma recuerda que el caso de A Laracha no es aislado. En numerosos municipios de toda la geografía española están surgiendo conflictos similares vinculados a plantas de biogás, biometano y tratamiento de residuos orgánicos promovidas cerca de viviendas y explotaciones agrarias.
A juicio del colectivo, la raíz del problema está en la ausencia de una regulación estatal, autonómica y municipal específica que establezca criterios claros para este tipo de instalaciones, entre ellos:
- Distancias mínimas obligatorias respecto de núcleos de población.
- Zonas de exclusión cerca de acuíferos, ríos y patrimonio protegido.
- Exigencias técnicas reales de seguridad y control ambiental.
- Solvencia económica suficiente de las empresas promotoras.
- Garantías efectivas de participación ciudadana.
Empleo mínimo e impacto máximo
STOP BIOGÁS A LARACHA cuestiona también el supuesto retorno socioeconómico del proyecto. Según denuncia la plataforma y se hace constar en el proyecto presentado por la promotora, la instalación generaría menos de diez puestos de trabajo directos, una cifra que consideran claramente insuficiente frente a los impactos que asumiría el municipio.
“Hablar de desarrollo local con menos de diez empleos y a cambio de olores, tráfico pesado, riesgos ambientales y deterioro del entorno resulta sencillamente ridículo”, señalan desde la organización.
• El digestato: el residuo del residuo
Además de los impactos ya conocidos, la plataforma advierte sobre una cuestión frecuentemente minimizada: el digestato resultante del proceso industrial.
Este subproducto se genera en grandes volúmenes tras la digestión anaerobia y, lejos de resolver el problema inicial, crea uno nuevo vinculado a su gestión. Según denuncia la plataforma, en muchas instalaciones similares el digestato acaba destinándose a esparcido agrícola en terrenos próximos.
STOP BIOGÁS A LARACHA alerta de que este material puede contener elevadas cargas de nitrógeno, fósforo, sales, metales pesados y otros contaminantes dependiendo del origen de los residuos tratados, con el consiguiente riesgo de:
- Contaminación de suelos agrícolas.
- Filtraciones a acuíferos subterráneos.
- Sobrefertilización de parcelas cercanas.
- Olores persistentes y molestias adicionales.
- Traslado del problema ambiental desde la planta al campo.
• Principales preocupaciones vecinales
Entre las cuestiones planteadas por la plataforma destacan: - La afección potencial sobre bienes arqueológicos catalogados en el entorno inmediato.
- La ubicación de la planta en plena cabecera del río Anllóns.
- La proximidad a viviendas habitadas.