Justifica la medida en el ahorro mientras él y su grupo se reparten una fortuna todos los meses.
El Grupo Municipal Popular denuncia la supresión del pleno ordinario del mes de abril como una decisión deliberada para impedir el control democrático y silenciar a los grupos municipales que no forman parte del gobierno.
«Especialmente quiere escapar al control del gasto de la faraónica obra del multiusos de Bastiagueiro que se ha convertido en un pozo sin fondo».
«Obra ejecutada por su constructor de «confianza», López Cao” añadió Loli Silva, portavoz municipal.
La eliminación de un pleno ordinario no responde a criterios de buena gestión, sino a una estrategia de bloqueo institucional que limita el debate público y vulnera el derecho de la oposición a fiscalizar la acción del ejecutivo local.
El alcalde justifica esta medida en un supuesto ahorro de aproximadamente 800 euros mensuales que son el total en dietas que cobran los 8 miembros de la oposición.
Sin embargo, este argumento resulta claramente insostenible y profundamente contradictorio con la realidad económica del propio gobierno municipal.
«Solo el alcalde percibe más de 8.000 euros al mes procedentes de las arcas del Ayuntamiento complementados
por dietas de la Diputación, y mantiene una estructura de gobierno compuesta por doce concejales con dedicación exclusiva y siete asesores, cuyos costes mensuales por cabeza multiplica por tres el gasto conjunto que representa los 8 concejales de la oposición», aclaró Silva.
A ello se añade el uso de coche oficial y la percepción de dietas y otros gastos asociados al cargo, lo que evidencia que el pretendido ahorro es, en realidad, una excusa para evitar el control político y reducir la transparencia en la gestión municipal.
Esta actuación resulta contraria al espíritu y finalidad de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, que establece la obligación de garantizar el funcionamiento periódico de los órganos colegiados y el derecho de los concejales a ejercer sus funciones de control y fiscalización.