La elegancia en la clase política de Lugo no necesita ruído

En el panorama político de Lugo, el ruido parece haberse vuelto ensordecedor. Es un estruendo que recuerda, a menudo, al de las bombas de palenque en días de fiestas parroquiales. Asistimos a un escenario donde los actores políticos se enfrentan con estrategias que, en ocasiones rayan el esperpento, utilizando a los vecinos y recordando de manera instrumental a quienes ya no están.

Sin embargo, la jornada de ayer nos regaló un soplo de aire fresco que debería invitar a la reflexión profunda a aquellos que viven de la crispación, muchas veces impulsados por mantener su posición o las ayudas institucionales.

Lo ocurrido ayer en el homenaje a la que fuera alcaldesa, Paula Alvarellos, rompió con la dinámica habitual y nos dejó una lección de elegancia en grado superlativo protagonizada por su viudo, Guillermo Carro.

El respeto no se demuestra con grandes discursos o indumentarias formales, sino con actos. Y el primero en apagar el ruido fue precisamente el viudo de la exalcaldesa al entablar conversación con Elena Candia. Este gesto demostró que, por encima de los colores políticos y las siglas, está la dignidad de las personas.

Es de justicia reconocer, además, la postura de la propia Elena Candia. Como jefa de la oposición, su deber institucional era acudir al acto, a pesar de tener que escuchar las críticas de los más radicales. Con su presencia, rompió los protocolos rígidos para honrar a una compañera de Corporación, demostrando una altura de miras que el entorno socialista más próximo también ha sabido reconocer.

Una llamada a la concordia

Hoy, la maquinaria política volverá al ruido habitual. Sin embargo, los lucenses no deberían olvidar lo sucedido. El gesto de ayer es un recordatorio de que la política, en su esencia más pura, debe servir para unir y resolver los graves problemas que continúan bloqueados.

Ojalá este episodio sirva de ejemplo para quienes gestionan el municipio y demuestre que la verdadera elegancia reside en la empatía y la altura moral.

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