Cabanas: Da positivo, le inmovilizan el coche y la Guardia Civil la vuelve a pillar borracha al volante

Efectivos del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Ferrol investigaron el pasado 13 de mayo a una conductora como presunta autora de dos delitos contra la seguridad vial por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

Los hechos ocurrieron a las 19:10 horas, cuando una patrulla interceptó en un punto de verificación de alcohol y drogas dinámico un turismo en el punto kilométrico 2 de la carretera AC-564, en el término municipal de Cabanas.

Tras realizar las pruebas de detección alcohólica a la conductora, ésta arrojó resultados positivos de 1,38 y 1,52 mg/l de alcohol en aire espirado, superando ampliamente la tasa penalmente establecida y multiplicando por más de cinco la tasa máxima reglamentaria permitida para conductores, fijada en 0,25 mg/l.

Por estos hechos, la conductora fue investigada y citada para juicio rápido en el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol. El vehículo fue inmovilizado mediante un dispositivo mecánico, con el objetivo de impedir que la conductora continuase circulando y poniendo en riesgo la seguridad vial hasta la desaparición de las causas que motivaron la inmovilización, bien mediante resultado negativo en alcoholemia o mediante la presencia de un conductor alternativo habilitado

Durante la instrucción de las diligencias, los agentes apercibieron expresamente a la conductora de que desobedecer la orden de inmovilización podría constituir un delito grave de desobediencia a agente de la autoridad, recogido en el artículo 556 del Código Penal, castigado con penas de prisión de tres meses a un año o multa de seis a dieciocho meses.

Sin embargo, apenas dos horas después, a las 21:20 horas, la misma patrulla volvió a cruzarse con el mismo turismo circulando por el punto kilométrico 21 de la carretera N-651, a la altura de Pontedeume, comprobando que estaba nuevamente conducido por la misma persona, pudiendo comprobar que la conductora violentó el dispositivo mecánico de inmovilización, y conducía con él dispositivo en el volante de forma errática con la libertad de movimientos del volante muy reducida.

Realizadas nuevamente las pruebas de alcoholemia, la conductora arrojó esta vez resultados de 1,10 y 1,07 mg/l, por lo que volvió a ser investigada por un delito contra la seguridad vial y por un delito de desobediencia grave al quebrantar la inmovilización,

La Guardia Civil recuerda que el alcohol afecta gravemente a la capacidad de conducción, disminuyendo los reflejos, alterando la percepción de la velocidad y las distancias, reduciendo el campo visual y aumentando notablemente el tiempo de reacción ante cualquier imprevisto.

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