Final NBA: Año I de la era de Wemby

Esta madrugada se celebrará el primer partido de una final de la NBA nunca vista desde 1999. Se dirime entre San Antonio y New York.

En aquella ocasión apareció una futura leyenda del baloncesto mundial, Tim Duncan, seguramente el mejor ala-pivot de todos los tiempos. Vencieron los texanos por 4 a 1.

Acabó sentando cátedra de cómo debe jugar un interior. Ganó cuatro campeonatos, con el francés Parker y el argentino Ginobili. Un equipo multicultural y coral, exultante de talento, con conocimiento del juego y dirigidos por el gran Popovich.

Ahora, y a siete partidos se verá si el supuesto unicornio, Wemby, un francés de 225 centímetros que puede pasar como un base, lanzar de 3 como un anotador nato y taponar y defender como el mítico Rusell domina la serie ante los neoyorkinos.

Tiene 22 años y si las lesiones no le fastidian, tiene potencial para ser el mejor jugador de todos los tiempos.

Cuenta consigo con unos jugadores tremendamente jóvenes y físicamente muy potentes, aunque inexpertos en grandes citas. Castle y Harper, los secundarios de lujo, cuentan con 21 y 20 años. El futuro es suyo.

Enfrente hay otro combinado más experto, repleto de excelentes atletas y deseosos de un campeonato tras más de medio siglo de fracasos.

El pívot Towns, el base Brunson, los aleros Hart y Anounoby contenderán por un anillo anhelado durante décadas y con la afición más adinerada y fanática de la competición.

Suceda lo que suceda, parece que el devenir del baloncesto se empezará a definir tras esta final.

Etiquetas
Comparte éste artículo
No hay comentarios