El Gobierno de Venezuela ha decretado el Estado de Emergencia Nacional tras registrarse la tarde de este miércoles una devastadora secuencia sísmica que, según el primer balance oficial, ha dejado al menos 32 personas fallecidas y más de 700 heridos. El sismo precursor de magnitud 7,2 y el evento principal de 7,5 originados en la región central del país han provocado el colapso de edificaciones en la capital, fallas masivas en los servicios públicos y una movilización crítica y sin precedentes de los cuerpos de rescate en varios estados del territorio nacional
El pánico se apoderó de los ciudadanos a las 6:04 p.m. (hora local), cuando la primera gran sacudida sorprendió a la población del norte y centro del país. De acuerdo con los datos preliminares de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se ubicó en la región central —cerca del estado Carabobo y el límite con Yaracuy—, a una profundidad de poco más de 10 kilómetros. Menos de un minuto después, una brutal réplica principal de magnitud 7,5 intensificó el desastre, sintiéndose con fuerza incluso en naciones vecinas como Colombia y las Antillas.
En Caracas, la situación en zonas del este de la ciudad, como Altamira y Los Palos Grandes, es sumamente crítica. Autoridades municipales confirmaron el derrumbe total y parcial de varias estructuras residenciales, entre ellas el edificio Petunia, además de severos daños en la infraestructura financiera de Bancaribe. El despliegue de rescate es angustioso en las inmediaciones de la Plaza Altamira, donde equipos de Protección Civil y Bomberos trabajan a contrarreloj entre los escombros con herramientas de corte y unidades caninas. Aunque lograron rescatar con vida a 16 personas en las primeras horas, las labores no se detienen pese al riesgo que suponen las constantes réplicas.
El panorama hospitalario en el área metropolitana de Caracas y las ciudades satélites es de extrema saturación. El Ejecutivo activó toda la red de salud pública y privada para recibir el flujo incesante de afectados, la mayoría de ellos ingresados con traumatismos severos provocados por el derrumbe de fachadas y la caída de mampostería. Pasillos de emergencia e incluso áreas de estacionamiento de diversos centros clínicos han tenido que ser acondicionados a toda velocidad para la clasificación y atención de los heridos. Las autoridades temen que el número de víctimas mortales se eleve drásticamente a medida que se inicie el conteo de daños y la remoción de escombros en el litoral del estado La Guaira.
El impacto del terremoto obligó a la evacuación preventiva de miles de personas en ciudades como Valencia, Maracay, Barquisimeto y Maracaibo, donde también se reportaron agrietamientos generalizados. A la crisis sanitaria se suma un severo colapso logístico a nivel macro: la conectividad en gran parte del país está bajo mínimos debido a cortes masivos de electricidad, interrupciones en el suministro de agua y cierres preventivos en las redes de gas. Adicionalmente, las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía han sido completamente suspendidas tras registrarse daños estructurales en la terminal, lo que complica la llegada inmediata de ayuda humanitaria internacional. Los geólogos advierten que la alta actividad sísmica continuará en las próximas 48 horas, por lo que instan a la población a mantener la calma y pernoctar en espacios abiertos y seguros.