UED: “No se puede seguir pagando por destruir vino mientras se arruina a los viticultores”

Una Extremadura Digna (UED) reclamamos la puesta en marcha inmediata de un plan de arranque voluntario de viñedo para la campaña 2026-2027, aprovechando la modificación del Reglamento (UE) 2026/471, que permite subvencionar esta medida con el objetivo de adaptar el potencial productivo a la demanda real del mercado.

UED consideramos que la crisis que atraviesa el sector vitivinícola ya no admite más demoras. La caída del consumo, el descenso de las exportaciones y el exceso de existencias están provocando un desplome de los precios en origen y poniendo en riesgo la viabilidad de numerosas explotaciones, mientras algunas bodegas ya han anunciado que no adquirirán uva en la próxima campaña.

Nuestro coordinador de Una Extremadura Digna, Juan José Galán, sostiene que «no se puede seguir pagando por destruir vino mientras se arruina a los viticultores». A su juicio, las medidas aplicadas durante los últimos años, como la vendimia en verde o la destilación de crisis, «solo han servido para retrasar el problema sin resolver el exceso de producción que sufre el sector».

Galán defiende que el nuevo reglamento europeo ofrece una oportunidad para adoptar una solución estructural mediante un programa de arranque voluntario, suficientemente compensado y dirigido a los productores que decidan acogerse libremente a esta medida. En su opinión, continuar destinando fondos públicos a actuaciones coyunturales supone prolongar una situación que perjudica cada campaña a los viticultores.

UED exigimos al Ministerio de Agricultura y a la Junta de Extremadura que actúen con rapidez para poner en marcha este programa y abandonar una política basada en soluciones temporales. La formación entiende que ha llegado el momento de recuperar el equilibrio entre la oferta y la demanda, garantizar precios justos en origen y asegurar un futuro viable para uno de los sectores estratégicos de la economía extremeña.

Juan José Galán, retrasar esta decisión solo agravará la pérdida de rentabilidad de las explotaciones y acelerará el abandono del campo. Por ello, insiste en que la defensa del viñedo extremeño requiere decisiones valientes y una apuesta decidida por medidas que permitan garantizar el futuro del sector.

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