Un propietario de hotel tiene un plan para ampliar la terraza del hotel y añadir bungalows cerca de la orilla del mar para aprovechar las vistas al mar. El propietario visita la oficina de un arquitecto local. Mientras explica con entusiasmo sus planes de expansión, el arquitecto toma notas. Hace preguntas. Toma un libro de urbanismo de su estante, luego un libro de texto de ingeniería estructural y, finalmente, un libro de derecho de la construcción. Cierra sus libros y dice: «Lo siento, la Ley de Costas de España establece una zona protegida estricta dentro de una determinada distancia desde la orilla del mar. Además, parece que parte de su terreno está clasificado como suelo no urbanizable, lo que en nuestra región limita estrictamente la construcción a un pequeño porcentaje de la parcela.»
El propietario del hotel queda devastado. Mientras sale desolado del edificio del arquitecto, le entregan una factura por la consulta que acaba de recibir. Su estado de ánimo oscila entre la decepción y la sensación de haber sido perjudicado. Inmediatamente regresa al despacho del arquitecto.
«¡¿Cómo puede cobrarme tanto?!» exige en voz alta, «¡me atendió durante solo 20 minutos y consultó tres libros! ¡Eso es todo!»
«Entiendo que pueda parecerle así,» responde el arquitecto, «pero supe cuál era el primer libro que debía consultar gracias a mi Máster Universitario Habilitante en Arquitectura. Y mi experiencia con el Colegio Oficial de Arquitectos me enseñó cuál debía consultar a continuación. En mi Trabajo Fin de Máster en Arquitectura aprendí a verificar mis conclusiones consultando un tercer libro. Así que, como ve, no fueron 20 minutos de trabajo, sino catorce años de arduo trabajo los que usted presenció en tan solo 20 minutos.»
Peter Dougherty, planificador financiero estadounidense en Bissan Wealth Management en España, a veces se siente como el arquitecto de esta historia.
Al igual que el arquitecto, Dougherty sabe dónde encontrar las respuestas porque ha estudiado: obtuvo tanto un MBA en finanzas en EE.UU. como un Máster en Tributación y Fiscalidad en España, trabajó durante veinte años en los bancos de inversión de Wall Street Lehman Brothers y Merrill Lynch, y obtuvo certificaciones como planificador financiero tanto en España (EFP de EFPA España) como en Estados Unidos (CFP®).
Su segunda similitud con el arquitecto es que las noticias que da a los expatriados en España son con frecuencia decepcionantes. A menudo se encuentra explicando por qué las inversiones que han realizado no recibirán las ventajas fiscales en España que tenían en su país de origen, o que puede que no califiquen para una hipoteca española, aunque sí calificaran para una en Estados Unidos. Es mejor que lo sepan a qué se lleven una sorpresa, pero eso no hace que sea más fácil para Dougherty transmitir malas noticias.
Quizás la similitud más importante que comparte el trabajo de Peter con el del arquitecto es que, con frecuencia, cuanto antes los clientes le consulten, mejor. El tiempo suele ser un factor clave. El propietario del hotel ahorró tiempo y dinero al descubrir desde el principio que su plan era inviable. No perdió tiempo intentando conseguir inversores ni dinero para desarrollar un prototipo de sus planes. El conocimiento es poder. Cuanto antes los expatriados en España consulten con Peter Dougherty en materia de inversiones, fiscalidad o planificación financiero, mayor será el beneficio.
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Peter Dougherty es planificador financiero en BISSAN Wealth Management en España, donde se especializa en asesorar a los estadounidenses residentes en el país.
Para más información: www.financial-planning-in-spain.com