Mire usted, si hoy uno quiere ganarse el garbanzo escribiendo sin cansarse mucho las neuronas, no hay más que mentar a Pedro Sánchez. ¡Ah, amigo! Eso sí que es un filón y no las minas del Rey Salomón. Hablar mal del jefe del Ejecutivo es el verdadero negocio del siglo, un palito untado en mantequilla por aquí, una palmadita de los medios bien regados por allá, y listo. Si le das leña al hombre, se te llenan los artículos de lectores y, si fallan los de carne y hueso, ya se encargan las granjas de bots de mover la mercancía por las redes a todo trapo. ¡Qué comodidad!
Porque claro, de Doña Isabel Díaz Ayuso, esa Santa Teresa de la Puerta del Sol o la Mari Gaila del Foro, la de los áticos, de esa mejor ni pío, no vaya a ser que la lluvia de la publicidad institucional se evapere como agua en sartén caliente. Y ojo, no me refiero al conocido representante de bebidas que a lo loco conduce con un par de grados de más en el buche… ¡No, hombre, no! De ese caballero no se habla, que igual se enfada el personal y nos manda pa’lante antes de que acabemos el café.
Luego tenemos al paisano, nuestro gallego Alberto Núñez Feijóo, que últimamente anda más despistado que un pulpo en el parque de la Feria do O Carballiño. Dice arre y so al mismo tiempo, como si no supiera muy bien si la vaca va para el monte o viene para el establo. Aplica muy bien el refran, «ni subo, ni bajo, sino todo lo contrario». Pero a él tampoco le daremos mucho la murga, no vaya a ser que se maree de tanta ambigüedad política.
Lo rentable, lo que vende periódicos y da clics, es seguir con Pedro Sánchez. Que cuando a la derecha y a la extrema derecha se les acaban los argumentos, siempre queda el recurso de sacar a pasear al influencer ese de la política que solo sabe conjugar el verbo insultar.
Mucho decir que iban a cerrar los chiringuitos y las televisiones autonómicas en cuanto tocaran moqueta, pero fue posar el culo en el sillón de mandamás y… ¡ay, amigo!, la viruta le gusta a todo el mundo. Mucha patria, mucha bandera, pero los vicios de la moqueta los aprenden rápido.
Eso sí, comentan las lenguas de doble filo que con tanto palo diario a Pedro Sánchez igual les sale el tiro por la culata. Porque el personal no es tonto del todo y, viendo cómo viene el panorama internacional con Donald Trump y compañía al otro lado del charco, cuanto más aprietan por un lado, más se espabila y se une la izquierda por el otro.Incluso votantes del PP, trabajadores ellos, ante lo que se avecina, Virgencita, dejame estar como estoy.
Pero en fin, no nos desviemos del tema principal, sigamos hablando de Pedro Sánchez, que deja más rédito y da menos quebraderos de cabeza.
Viñetas: Sir Cámara