Emoción y esfuerzo en el último tramo: la juventud de Camminautismo completa el Camino tras salir de O Pino

La última etapa del Camino de Santiago arrancó a primeras horas de la mañana desde el Concello de O Pino marcada por un ambiente de entusiasmo contagiante. Conscientes de estar a solo unos kilómetros de la Plaza del Obradoiro, las y los jóvenes peregrinos mostraron desde bien temprano sus ansias y su alegría por culminar la travesía hacia Compostela.

Las huellas del viaje, sin embargo, se hacían patentes en el rostro de los caminantes. El cansancio acumulado comenzaba a pasar factura, pero la determinación de alcanzar la meta pesaba mucho más que cualquier molestia física. En este sentido, fue fundamental la labor de los agentes de la Guardia Civil y de la Carabinieri italiana, quienes ejercieron en todo momento de auténticos enfermeros en la ruta para auxiliar a los caminantes y aliviar las dolencias propias de las largas jornadas a pie.

La llegada a Santiago de Compostela a las seis menos cuarto, supuso el broche de oro a una experiencia que jamás olvidarán. Más allá del esfuerzo físico, el Camino volvió a demostrar, que es ante todo un acto de fe, una vivencia espiritual y un regalo para los sentidos al contemplar la belleza de las casas tradicionales de Galicia y las huertas de los lugareños a lo largo de las diversas etapas gallegas. Y como postre, la lluvia hizo su aparición. Una estampa tpicamente gallega que lejos de molestar, sirvió para refrescar y aliviar los últimos pasos de los peregrinos.

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