El verdadero duelo del 2-S no es Ceuta ni la Patria, Feijóo y Abascal medirán la trampa de la calle

La convocatoria impulsada por la FEMP para el próximo 2 de septiembre ha terminado por convertirse en un escenario de altísima tensión política. La llamada a movilizarse a las ocho de la tarde contra la crisis migratoria en Ceuta no solo ha vuelto a fracturar la relación con el Gobierno, con un PSOE que ha recomendado a sus alcaldes no asistir y con varias entidades ceutíes desmarcándose del acto, sino que ha destapado la auténtica batalla, que no otro que el pulso de hegemonía dentro del bloque de la derecha.

En los despachos del Partido Popular reina la inquietud. Las últimas encuestas demoscópicas dibujan un escenario de estancamiento para los de Alberto Núñez Feijóo, mientras reflejan un repunte continuado de Vox. Este estancamiento paraliza la estrategia de moderación del PP, que ve cómo el discurso encendido de Santiago Abascal sobre la frontera sur gana tracción en la calle y amenaza con devorar el espacio conservador.

La manifestación servirá como un termómetro excepcional para evaluar si el avance de Vox en los sondeos se traduce en movilización social o si el PP logra retener el liderazgo de la oposición. Es evidente que la protesta concentrará principalmente a las bases más movilizadas y afines a ambas formaciones, convirtiendo la plaza en un escaparate de consignas preconcebidas. Aunque la estrategia busca desgastar al Ejecutivo, la sobreactuación y el ruido identitario conllevan el peligro de alienar al electorado moderado, que ante la crispación suele refugiarse en la máxima del «más vale malo conocido».

El post-2S está escrito de antemano. Los medios afines a la derecha proclamarán un éxito masivo en defensa de la patria, mientras que la órbita de la izquierda tildará la cita de fracaso radical y minoritario.

Más allá de la escenografía sobre la soberanía nacional o las apelaciones a símbolos históricos, la movilización de Ceuta no se librará contra Moncloa. Será un cuerpo a cuerpo entre Feijóo y Abascal donde el líder del PP corre el riesgo de tener que hacer un rápido mutis por el foro si la calle decide coronar el discurso de Vox.

Comparte éste artículo
No hay comentarios