Arranca un nuevo curso político decisivo en Galicia donde las formaciones volcarán sus esfuerzos en las próximas elecciones municipales, con la mirada fijada en los comicios autonómicos de 2028. El ciclo político arranca marcado por el último estudio demoscópico de Electomanía correspondiente al 30 de julio, que dibuja un cambio de tendencia significativo en el mapa político gallego.
En el estudio demoscópico, el Partido Popular de Galicia (PPdeG) encabezado por Alfonso Rueda perdería la hegemonía de la mayoría absoluta que la formación ostenta de forma ininterrumpida desde 2009. Los populares retrocederían tres escaños hasta situarse en 37 parlamentarios, quedando a un solo diputado de la barrera crítica de los 38 que otorgan la gobernabilidad en solitario.
Esta pérdida de la mayoría obligaría al PPdeG a entablar acuerdos de gobernabilidad con Democracia Ourensana (DO). La formación liderada por Gonzalo Pérez Jácome se convertiría en la fuerza determinante y en la llave para la articulación del próximo Ejecutivo autonómico. Según la encuesta, DO repetiría con un diputado como tiene en la actualidad.
Crecimiento del BNG y desplome del PSdeG
El aspecto más relevante del estudio es la consolidación del Bloque Nacionalista Galego (BNG), impulsado notablemente por el respaldo de la juventud gallega. La formación soberanista sumaría cinco nuevos escaños en la Cámara autonómica, tres procedentes del trasvase directo de votantes del PPdeG y dos captados del electorado socialista.
Por su parte, el Partido dos Socialistas de Galicia (PSdeG) continuaría su tendencia a la baja al perder dos de los nueve diputados obtenidos en las elecciones de 2024, quedándose con tan solo 7 representantes y profundizando el trasvase del voto progresista hacia el BNG.
El análisis demográfico y el cambio en las pautas de voto que planteas señala uno de los fenómenos más relevantes de la sociología política gallega actual.
Claves del relevo generacional y su impacto en el mapa político
- El sesgo de edad en el BNG: Diversos estudios demóscopos confirman que la formación soberanista lidera la intención directa de voto entre los jóvenes de 18 a 30 años. Este electorado percibe al BNG como la fuerza de referencia para la defensa de los intereses gallegos y la alternativa progresista al PPdeG.
- El sesgo de edad en el PPdeG: La base electoral tradicional del PPdeG sigue mostrando solidez en las franjas de edad más avanzadas y en el ámbito rural. La progresiva renovación del censo, con la incorporación de nuevos votantes y el fallecimiento de votantes sénior, ejerce una erosión constante en los graneros de voto consolidados.
- Transvase en el bloque progresista: Gran parte del crecimiento del BNG no proviene solo de la abstención o de exvotantes populares, sino de la captación masiva del votante joven que en anteriores ciclos optaba por el PSdeG o por el espacio de la izquierda estatal.
El papel de las elecciones municipales como indicador
Las elecciones locales no replican automáticamente el comportamiento de las autonómicas, pero actúan como motor político por varios motivos:
- Prueba de implantación territorial: Permiten evaluar la penetración del BNG en los ayuntamientos intermedios y rurales, históricamente dominados por el PPdeG.
- Creación de liderazgos locales: La consolidación de alcaldías y la entrada en gobiernos municipales otorgan visibilidad a la formación nacionalista como opción de gestión pragmática.
- Efecto tendencia: Un buen resultado en las municipales genera una percepción de ciclo al alza que suele retroalimentarse de cara a los comicios a la Xunta de Galicia.
Aunque surgirán nuevas marcas e inventos políticos cuya presencia pueda tener cierto recorrido en las elecciones municipales, el escenario para el Parlamento de Galicia se muestra mucho más cerrado. Tras varios fracasos de nuevas formaciones, el tablero autonómico se disputará exclusivamente entre cuatro actores principales: PPdeG, BNG, PSdeG y DO. El resto de opciones quedarán relegadas a un papel de meros comparsas electorales.