En un tenso cara a cara durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha protagonizado uno de los momentos más destacados del debate parlamentario al responder a las críticas del líder de Vox, Santiago Abascal.
Tras una intervención en la que Abascal cargó contra la gestión del Ejecutivo en materia migratoria y acusó al Gobierno de ceder ante Marruecos en la crisis de Ceuta, el líder del Ejecutivo replicó con contundencia haciendo un guiño irónico a los ataques y motes vertidos habitualmente por la oposición: «Usted me ha llamado autócrata, dictador, incluso me llaman perro. Mire, le digo una cosa: a diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo.«
Con esta tajante afirmación, Sánchez quiso reivindicar la independencia política de su Gobierno y afear a la formación de extrema derecha que, a su juicio, siga consignas e intereses de terceros en el panorama político.
El cruce de declaraciones refleja el alto nivel de crispación que atraviesa la Cámara Baja en el inicio del nuevo curso político, centrado en la política territorial, el control de las fronteras y los pactos internacionales.
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