Louis Beam, líder de Ku Kux Klan, popularizó la consigna ‘traer la guerra a casa’, con la que invitaba a trasladar el combate militar de Vietnam al ámbito civil e iniciar así la revolución blanca en Estados Unidos.
Os presentamos Traed la guerra a casa. El resurgimiento de la ultraderecha y el supremacismo blanco, de la historiadora estadounidense Kathleen Belew, profesora asociada de la Universidad del Noroeste, especializada en historia del presente, conservadurismo, raza, género, violencia y extremismo.
A poco más de un mes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, Belew reconstruye la historia del movimiento supremacista blanco en Estados Unidos y las redes y estrategias que contribuyeron a convertirlo en una fuerza organizada.
El libro parte de la tesis de que la guerra de Vietnam supuso un punto de inflexión y sigue la transformación del movimiento desde 1970 hasta el atentado de Oklahoma City en 1995.
Belew se detiene en organizaciones como el Ku Klux Klan, Aryan Nations o The Order para desmontar la idea ampliamente extendida de que la violencia de la extrema derecha es obra de «lobos solitarios» y demuestra la existencia de complejas redes nacionales.
La autora lanza además la advertencia de que bajo el mandato de Trump están resurgiendo y recuperando las mismas estrategias que ya habían utilizado décadas atrás.
«El libro de Belew no es solo una historia definitiva de la violencia racista blanca en el Estados Unidos de finales del siglo XX, sino también una reflexión rigurosa sobre la relación entre el militarismo estadounidense en el extranjero y el extremismo en el país».
THE NATION
La guerra deVietnam fue un punto de inflexión en la sociedad estadounidense por muchas razones. El fracaso de la intervención militar, la situación económica del momento y el auge del movimiento antimilitarista provocaron fracturas sociales profundas.
En este contexto, el regreso de determinados veteranos, marcados por elanticomunismo y enfadados ante una derrota que no reconocían, creó el caldo de cultivo para el desarrollo del supremacismo blanco como movimiento social. La experiencia de Vietnam contribuyó así a trasladar al territorio estadounidense la lógica, las prácticas y la cultura de la guerra.
En Traed la guerra a casa, Belew explica la historia de la extrema derechaen Estados Unidos, en particular de los extremistas que recurren a la violencia para restablecer una jerarquía social que sitúe a los cristianos blancos en la cima.
El libro abarca desde el fin de la participación de Estados Unidos en la guerra de Vietnam, en 1973, hasta el atentado contra el edificio federal Alfred P. Murrah, en Oklahoma City, en 1995, que supuso el acto terrorista más mortífero de la historia de Estados Unidos antes del 11-S.
En este período, Belew investiga tanto la organización de actos violentos dentro del territorio nacional como la relación de estos extremistas con lasredes paramilitares de la CIA en países latinoamericanos como parte de la Operación Cóndor.
La autora describe la creación del movimiento supremacista blanco, las estructuras y facciones que lo constituyen, las tácticas que desarrollan para evitar ser desmantelados y los personajes clave de grupos como el Ku Klux Klan, Nación Aria o La Orden. A través de ellos, refuta la idea ampliamente extendida de que los activistas del poder blanco actúan como «lobos solitarios».
Belew establece tres momentos clave de la escalada de su violencia: el incidente en la casa de Ruby Ridge, en 1992; la redada de Waco, en 1993; y el atentado contra el edificio federal Alfred P. Murrah, en Oklahoma City, en 1995, que se saldó con 168 muertos, entre ellos 19 menores.
El gobierno presentó a Timothy McVeigh como un lobo solitario víctima de sus circunstancias. Esta idea caló en el imaginario social, restando importancia y magnitud al movimiento de supremacistas blancos que lo había impulsado.
Basado en una década de investigación en archivos del FBI desclasificados, entrevistas, testimonios personales y cartas, Belew muestra cómo la generación anterior de activistas del poder blanco estableció narrativas, conexiones sociales y tácticas precisas que parecían desarticuladas pero que, en realidad, solo estaban a la espera de las condiciones adecuadas para resurgir. El mandato de Trump ha supuesto unanueva oportunidad.
Traed la guerra a casa muestra lo irresponsable y peligroso que puede ser menospreciar el potencial violento y de organización de este movimiento.