JUCIL denuncia que la escasez de agentes obliga a un único guardia a asumir funciones incompatibles en los cuarteles

JUCIL, la asociación profesional de la Guardia Civil más combativa, ha lanzado una seria voz de alarma ante la creciente escasez de efectivos en numerosas unidades del cuerpo, una situación que está transformando el servicio de puertas en un puesto de multitarea permanente. Esta precariedad de personal impide mantener una atención idónea sobre funciones altamente sensibles, comprometiendo de manera directa la seguridad de los propios acuartelamientos, de los agentes, de los ciudadanos y de las personas bajo custodia.

Un modelo insostenible: multitarea y trabajo en solitario

Esta problemática se enmarca en un déficit estructural crónico que arrastra la institución, donde faltan aproximadamente 17.000 guardias civiles en toda España para completar las plantillas necesarias. A ello se une la histórica reivindicación del colectivo para que se reconozca la profesión de riesgo, una garantía indispensable de protección social y laboral para quienes asumen cometidos de alta peligrosidad.

Desde JUCIL matizan que no se cuestiona la necesidad ni la legalidad de prestar estos servicios en los cuarteles, sino el hecho de que recaigan simultáneamente sobre un único agente, carente de los medios materiales precisos para atenderlos con la concentración y seguridad exigibles.

En la práctica diaria, el guardia civil asignado a la puerta debe vigilar los accesos e instalaciones —incluyendo con frecuencia el control remoto de otros puestos cerrados en horario de tarde o noche—, atender llamadas telefónicas, recibir al público, redactar denuncias y, de forma simultánea, vigilar los calabozos si hay detenidos. «Se exige a un único guardia que vigile cámaras, controle accesos, atienda el teléfono, reciba al ciudadano, recoja denuncias y custodie detenidos. El problema aparece cuando dos o más necesidades coinciden, porque nadie puede prestar atención plena a todo al mismo tiempo», señalan desde JUCIL. «La falta de efectivos se está compensando con sobrecarga y multitarea, trasladando al agente una responsabilidad que corresponde resolver a la organización mediante personal suficiente y una planificación segura«.

Incumplimiento del marco preventivo y normativo

Esta acumulación de tareas genera interrupciones críticas que multiplican los riesgos y vulneran de forma directa el marco normativo vigente en materia de prevención laboral. En concreto, la asociación apunta al Real Decreto 179/2005, modificado por el Real Decreto 67/2026 (artículo 3 bis y artículo 4), que obliga a combatir en su origen los riesgos evaluando la concurrencia de tareas y el trabajo en solitario. Asimismo, choca frontalmente con la Instrucción 10/2025 de la Secretaría de Estado de Seguridad, la cual exige de forma imperativa un control permanente y rondas presenciales periódicas en la custodia de detenidos.

Exigencias inmediatas de JUCIL

Para solucionar este fallo organizativo estructural y salvaguardar la integridad de profesionales y ciudadanos, JUCIL exige la aplicación inmediata de las siguientes medidas:

  • Auditoría de cargas reales: Evaluar la coincidencia simultánea de funciones por unidad y franja horaria.
  • Cobertura de vacantes: Reforzar con urgencia los turnos donde el servicio de puertas recae en un único efectivo.
  • Separación de funciones incompatibles: Prohibir la asignación simultánea de la seguridad general del acuartelamiento y la custodia efectiva de detenidos a un solo agente.
  • Apoyos garantizados: Disponer de personal de apoyo inmediato para la atención presencial, telefónica y la tramitación de incidencias urgentes.
  • Evaluación de riesgos psicosociales: Revisar los riesgos asociados al trabajo en solitario y a la multitarea constante.
  • Criterios de vigilancia remota: Dotar de medios técnicos y humanos adecuados para la regulación del control a distancia de puestos cerrados.

“Insistimos, la seguridad de los cuarteles no puede descansar en la capacidad de una sola persona para estar en varios lugares a la vez. Reforzar las plantillas y ordenar adecuadamente los cometidos no es una comodidad: es una medida básica de protección”, concluyen desde la asociación.

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