La Real Sociedad golpeó primero con Jon Martín, en el minuto 29, y amplió su ventaja cinco minutos después por medio de Arsen Zakharyan.
En apenas cinco minutos, el Deportivo pasó de tener un partido abierto a verse obligado a remar contracorriente.
Dos goles que retrataron la importancia de mantener la concentración durante los noventa minutos. Frente a rivales con calidad y capacidad para aprovechar los espacios, cualquier desconexión se paga cara.
El Dépor no podía permitirse regalar tanto terreno ni conceder una ventaja tan cómoda.
Cuando el Deportivo todavía intentaba asimilar los dos golpes, Gonçalo Guedes hizo el 3-0 en el minuto 54. El encuentro parecía sentenciado.
Pero este Dépor tuvo el mérito de no bajar los brazos. Mario Soriano recortó distancias en el 61 con un disparo que devolvió la esperanza al conjunto blanquiazul. Y ocho minutos después, Yeremay Hernández transformó un penalti para colocar el 3-2 y convertir el tramo final en una auténtica montaña rusa.
El problema es que la reacción llegó acompañada de una nueva adversidad: la expulsión de Pablo Marín en el minuto 90, según el marcador de la imagen. El Deportivo acabó apretando, pero la remontada se quedó a medias.