
La sombra de Trump sobre las próximas elecciones midterms es alargada y determinante para la victoria de muchos de los candidatos republicanos a los que ha respaldado y por los que ha hecho campaña en las últimas semanas. Con las elecciones ya a las puertas, Trump ha logrado movilizar el voto conservador con una mezcla de alerta estratégica, revisión de los logros obtenidos hasta ahora, justificación de políticas y promesas realistas.
Trump ha sabido defender su agenda presidencial y las propuestas republicanas, ha unificado el Partido Republicano en gran medida, consiguiendo un importante cierre de filas y ha señalado con acierto las debilidades de un Partido Demócrata totalmente inclinado hacia la izquierda radical. Todo ello en medio de una permanente campaña negativa por parte de los medios, la prensa y algunos sectores sociales.
A pocos días de la gran cita electoral, el próximo 3 de noviembre, estas son las grandes claves que dominan la escena política estadounidense:
1. El rol esencial del presidente Donald Trump y su enorme movilización republicana frente a la amenaza que representan los candidatos demócratas y sus agendas radicales. Trump ha sido y es el motor central de la campaña republicana, en la que destaca su intensa gira de mítines en estados clave.
• Su mensaje ha advertido sobre las consecuencias nefastas de que los demócratas controlen el Congreso, ya que no buscarían legislar, sino paralizar la Administración mediante comités de investigación y activar un nuevo proceso de destitución (impeachment), aunque no haya motivos para hacerlo.
• Cierre de filas institucional: al optimismo de Trump se ha unido el de líderes como el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien ha repetido con razón que las encuestas tradicionales han subestimado el entusiasmo republicano y su manipulación constante.
2. La economía y el coste de vida: Ha sido uno de los grandes campos de batalla electorales porque es lo que más preocupa a los ciudadanos. La inflación y el encarecimiento de precios son los temas que han despertado la máxima preocupación de los votantes. Dados los excelentes datos que avalan la gestión de Trump y los republicanos, se han utilizado con eficacia como herramientas de movilización.
• Lo precios y los aranceles: Mientras que los críticos han intentado culpar a Trump y los republicanos del impacto de los aranceles y el encarecimiento del combustible derivado del conflicto en Irán, la estrategia de Trump al aceptar cierto nivel de descontento con el alza de los precios de la cesta de la compra, pero poniéndolo en perspectiva con la estabilidad del mercado laboral y la buena salud de los fondos de inversión privados (planes 401k), y las billonarias inversiones en el país, han conseguido decantar la balanza de la opinión pública en favor de los republicanos.
• El viraje estratégico hacia el diésel: Trump ha tenido otro acierto fundamental al adoptar decisiones rápidas y efectivas orientadas a aliviar los costes energéticos locales (como los recientes acuerdos comerciales de diésel con Rusia), algo que está proporcionando una bajada de precios y un respiro económico real al ciudadano medio.
3. La inmigración y la seguridad: Los pilares ideológicos innegociables de Trump. Para el votante conservador, la frontera sigue siendo el argumento más sólido. Las políticas de mano dura de la Administración Trump siguen siendo un bastión firme frente a las propuestas demócratas de fronteras abiertas e inmigración ilegal descontrolada. El debate sobre la integridad del voto por correo y las demandas del Departamento de Justicia para fiscalizar los censos electorales de estados demócratas como California también han ocupado un lugar prioritario en esta campaña electoral. El objetivo de Trump de lograr unas elecciones limpias, sin fraudes y justas, ha calado en el electorado.
4. Fisuras internas y pragmatismo electoral: Se ha producido un escaso distanciamiento táctico de varios candidatos republicanos en algunos distritos que han optado por nacionalizar menos sus campañas y alejarse de polémicas para asegurar su supervivencia política. Veremos si esa estrategia les da resultado. De entrada, los candidatos apoyados por Trump y por los que ha hecho campaña, son los que mejores perspectivas de victoria presentan, incluso en estados con tendencia demócrata.
• Optimismo en el Senado: A pesar de las intensas campañas de propaganda contra Trump y los republicanos, la participación intensiva de Trump ha conseguido que las posibilidades de mantener la mayoría en el Senado hayan aumentado y se dé casi por garantizada, mientras que la mayoría de la Cámara de Representantes aún está en disputa, pero la esperanza de conservar la mayoría republicana por un estrecho margen es ahora más real que hace unos meses.
El optimismo y la energía del presidente Trump en esta campaña electoral es el elemento decisivo. Su influencia en estas elecciones midterm será crucial, pero no es el único factor a tener en cuenta. El perfil de muchos de los candidatos y su proyección local siguen jugando también un rol muy importante. En definitiva, la batalla por el Senado se está decantando definitivamente por una mayoría republicana. Mientras tanto la batalla por la Cámara de Representantes podría reducirse a sólo un puñado de escaños disputados. Uno de los estados que influirá en la carrera es Iowa, que Trump ganó por dos dígitos en 2024. Ahora, tiene tres carreras muy competitivas. Este panorama es similar en un reducido grupo de distritos en Michigan, Florida, California, Texas, Nueva York, Ohio, Virginia, Carolina del Norte, Arizona, Pennsylvania, Wisconsin y Colorado. Un total de 21 distritos clave pueden inclinar el control de la Cámara.
El Partido Republicano defiende un número muy bajo de asientos considerados vulnerables, lo que ha compactado el mapa electoral a estas regiones específicas. En este sentido, la gira de mítines del presidente Trump está siendo ya un acierto político y estratégico decisivo en estas elecciones midterm, cuyo resultado podría quedar en torno a 52 o 53 escaños en el Senado y 220 o 221 escaños en la Cámara de Representantes para el Partido Republicano.