Repsol ha presentado esus resultados financieros correspondientes a los nueve primeros meses de 2026, un periodo marcado por la alta tensión en los mercados energéticos internacionales debido a las restricciones de oferta, el encarecimiento de los productos refinados y los conflictos en Oriente Medio y Ucrania. En este complejo escenario, la multienergética ha registrado un beneficio neto de 5.006 millones de euros entre enero y septiembre, lo que supone multiplicar por más de cuatro los 1.177 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior (un incremento del 325%).
Impacto de inventarios y sólido resultado ajustado
La evolución de las cuentas está condicionada por efectos patrimoniales extraordinarios derivados de la fluctuación de los precios del crudo. En concreto, el resultado de 2026 incorpora un impacto positivo de 943 millones de euros por la revalorización de las existencias, en contraste con el efecto negativo de 478 millones registrado en 2025 por la caída de los precios y el impacto del apagón eléctrico de abril.
Más allá de este efecto contable, el beneficio neto ajustado, la magnitud que refleja la marcha operativa real del negocio, se situó en 5.419 millones de euros hasta septiembre, consolidando un sólido desempeño en sus refinerías y operaciones.
Recompra de acciones y dividendo
A la luz de estos resultados, Repsol ha anunciado un ambicioso plan de retribución que eleva la remuneración total al accionista hasta cerca de los 3.000 millones de euros:
- Recompra de acciones: La compañía ha lanzado un tercer programa con una inversión máxima neta de 950 millones de euros, cuya ejecución está prevista antes de que finalice el año.
- Remuneración en efectivo: Se ha programado un pago para enero de 2027 de 0,56 euros brutos por acción. Esta retribución se compone de 0,53 euros brutos con cargo a reservas libres (ya aprobados por la junta general) y de un dividendo de 0,03 euros brutos a cuenta de los resultados del ejercicio 2026.