La Guardia Civil de Carballo (A Coruña), en el marco de la Operación PITCHU, ha procedido a la detención de un varón y a la investigación de otro —ambos vecinos de Madrid— como presuntos autores de una veintena de delitos de hurto, estafa, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal. La operación ha sido desarrollada por componentes del Equipo ROCA con la valiosa colaboración de efectivos de la Guardia Civil de O Milladoiro y de la Policía Nacional de Santiago de Compostela y de Vigo-Redondela.
El origen de la investigación: el modus operandi en Cee (A Coruña)
Las actuaciones policiales se iniciaron a mediados del pasado mes de septiembre, a raíz de una denuncia interpuesta en el Puesto de la Guardia Civil de Corcubión por una vecina de la localidad coruñesa de Cee.
La víctima relató que, tras depositar sus compras en el maletero de su vehículo en el aparcamiento de un supermercado y sentarse al volante, una mujer se aproximó a la ventanilla para alertarla de que supuestamente se le habían caído unas monedas en la parte trasera del turismo. Al bajar para comprobarlo y regresar instantes después, constató que le habían robado el bolso, el cual contenía su teléfono móvil, tarjetas bancarias y documentación personal. A partir de este aviso, los investigadores comenzaron a seguir la pista para desentrañar la estructura y la actividad itinerante del grupo criminal.
Así operaba el grupo itinerante: la técnica de «la siembra»
El entramado delictivo estaba integrado por cuatro personas (dos hombres y dos mujeres) que se desplazaban por todo el territorio nacional a bordo de vehículos tipo SUV alquilados mediante identidades falsas.
Su modus operandi se centraba en los aparcamientos al aire libre de centros comerciales y grandes superficies de alimentación, donde fijaban como blanco prioritario a personas de avanzada edad en el momento en que estas guardaban sus compras en el maletero.
Mediante la conocida técnica de «la siembra», una de las autoras distraía al conductor simulando la caída de monedas al suelo o pidiéndole indicaciones para llegar a centros médicos, floristerías o tanatorios. Mientras se producía esta distracción, otro cómplice accedía al habitáculo por la puerta opuesta para sustraer el bolso y huir de inmediato.
Del hurto al vaciado de cuentas bancarias
Tras consumar el robo físico, los delincuentes vulneraban las medidas de seguridad del teléfono móvil para acceder a las aplicaciones de banca electrónica de los titulares. De forma casi instantánea, acudían al cajero automático más cercano para retirar todo el efectivo disponible antes de deshacerse de los efectos personales de las víctimas.
Mediante este procedimiento, entre septiembre y octubre perpetraron un total de 20 delitos distribuidos por las provincias de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra, acumulando un botín y perjuicio patrimonial estimado en 60.000 euros.
Detenciones y balance policial
Una vez identificados y localizados los sospechosos, el dispositivo policial desplegado dio sus frutos:
- 28 de octubre: Detención del primer varón implicado en Santiago de Compostela, con el apoyo de la Guardia Civil de O Milladoiro y la Policía Nacional compostelana.
- 30 de octubre: Investigación formal del segundo miembro de la organización en Vigo-Redondela (Pontevedra), gracias a la estrecha cooperación con la Policía Nacional.
Las diligencias instruidas ya han sido remitidas al Tribunal de Instancia de Guardia de Santiago de Compostela, cuyo titular ha decretado el ingreso en prisión provisional para el principal detenido.
Consejos de seguridad y autoprotección ciudadana
La Guardia Civil agradece la colaboración ciudadana prestada durante el desarrollo de la Operación PITCHU y recuerda la importancia de adoptar medidas preventivas para evitar fraudes bancarios derivados de hurtos en la vía pública:
- Evitar llevar contraseñas o números PIN apuntados junto a las tarjetas bancarias.
- Prescindir de fundas de teléfono móvil que funcionen como billetera, manteniendo separados el terminal y la documentación o tarjetas.
- Proteger los teléfonos móviles con claves alfanuméricas complejas o sistemas biométricos (huella dactilar o reconocimiento facial), evitando patrones de desbloqueo sencillos que puedan ser observados con facilidad.