Basta recordar el hundimiento del buque Monte Galiñeiro en el año 2009 en la misma zona de Terranova para entender que no se tomaron las medidas adecuadas y correctas para evitar repetir este tipo de naufragio.De nada sirve que el personal embarcado sepa colocarse su traje y posea el Certificado de supervivencia si cuando acontece un accidente los miembros de la tripulación no están familiarizados con sus equipos de supervivencia y con la disposición a bordo de todos ellos. Era perentorio antes de ser despachado el buque hacia su caladero de Terranova, efectuar un Ejercicio de Contra incendios y de Abandono de buque para que todos los componentes de la dotación del buque conociesen su ubicación a bordo y sus obligaciones en caso de abandono del buque .
Al ser su primera obligación colocarse el traje de supervivencia y solamente portarlo dos personas, es la evidencia de que no han actuado adecuadamente. Si sumamos a ello la inexistencia de VDR (Caja Negra) a bordo del buque sirve para que nadie pueda afirmar con rigor el motivo del desastre por ello es fácil que se repita otro hundimiento de un buque similar mientras los pesqueros de gran porte no sean obligados por la Administración Marítima a disponer a
bordo de un equipo VDR (Voyage Data Recorder).
Las recomendaciones de la CIAIM en el Monte Galiñeiro en cuanto al adiestramiento y ejercicios de abandono del buque solamente sirven cuando desde la Capitanía Marítima del despacho del buque se haga un ejercicio real de abandono previo al Despacho, que permite al inspector confirmar que los tripulantes conocen el modo de actuar en caso de emergencia a bordo de ese determinado buque y así será despachado con seguridad de la vida humana en caso de hundimiento (cosa no recomendada en su día por la CIAIM en su informe del Monte Galiñeiro) Todos los tripulantes embarcados disponían del Certificado de competencia y de los Cursos de Supervivencia obligatorios
para su enrole, pero por el resultado final es evidente que no han aplicado sus conocimientos a bordo del Villa de Pitanxo dado que, como mínimo hubo tiempo para colocarse los trajes de supervivencia como primera medida a tomar por cada uno de ellos, que era su «seguro de vida» ( solamente dos personas lo portaban), en cuanto al estado de las balsas salvavidas es fácil que de existir irregularidades sean identificadas en la balsa que recogió el otro pesquero y transportada a tierra para su inspección y sus certificaciones.
Culpar al capitán es lo más sencillo y útil incluso para el Armador, que como responsable subsidiario
pagará y al final será resarcido por la Aseguradora. Los juicios basados en peritajes sin «hechos probados» demostrables no son fáciles de interpretar por nuestros jueces y mucho menos si no son jueces especializados en asuntos marítimos y de pesca. Los años seguirán pasando, los pescadores seguirán siendo enrolados del modo conocido, los buques y sus mejoras tecnológicas se implementarán solamente aquellas que los
hacen más rentables para su Armador, pero mientras no sea obligatorio el VDR (Caja Negra), el hundimiento de pesqueros de gran porte cuando están inmersos en un temporal seguirá siendo un «misterio» difícil de resolver.
Existen y existían medios suficientes para utilizar como peritos independientes judiciales a expertos de la Sociedades de Clasificación ajenos a la DGMM (Dirección General de la M.Mercante) como Lloyds Register, Boreau Veritas ,etc.También existen equipos adecuados y «robotitos» que pudieron verificar la compartimentación interna del
buque ,el estado de la carga en Bodega y Entrepuente así como los líquidos en los diferentes tanques existentes a bordo en el momento de los hechos para certificar que se cumplía con las condiciones de estabilidad exigidas en tales circunstancias, pero los peritos judiciales son un par de funcionarios de la misma CIAIM apartados de la
misma para asistir al juez y el robot ha sido elegido por el gobernante de turno cuando lo consideraron oportuno, tras muchos meses posteriores al hundimiento, por ello la «papeleta del Juez» y su veredicto final hará muy complicado su acierto.
Publicitar irregularidades del buque, espacios ocultos por el Armador, etc.., no clarifican nada porque el Armador no tiene posibilidad alguna de hacer cambios en el compartimentado del buque, salvo autorización y certificados de los
inspectores de la Capitanía Marítima que revisa al buque en dique seco antes de su puesta a flote y nadie ejecuta trabajo alguno en puerto sin la autorización de la Capitanía competente del Puerto, por ello es impensable que existiesen tanques de combustible ocultos (entre otras hipotéticas anomalías) Aunque las declaraciones del capitán Sr. Padín y las del marinero Samuel Kwesi son diferentes, la visión del accidente desde la cubierta de pesca por el marinero es totalmente distinta a la del capitán quien, en el Puente de mando tenía a la vista los equipos, sondas, radar, sonar, etc…que percibe de modo distinto lo que acontece durante las operaciones de pesca. Es fácil entender que nunca sabremos con exactitud lo acontecido y por el hecho de asignar las culpas al Capitán (como pronostican algunos), si los peritos lo creen oportuno y el juez lo decide seguiremos igual .
No hay solución alguna fiable mientras los buques de pesca de gran porte sigan sin incluir entre sus equipos al VDR que de haberlo portado a bordo del Villa de Pitanxo hoy sabríamos con exactitud lo acontecido. Si el Villa de Pitanxo tuviese montado un VDR a bordo en su día, sería muy fácil juzgar y tomar las medidas adecuadas para que no se repitan este tipo de desastres, pero sin los equipos adecuados a bordo, seguiremos aceptando peritajes más o menos fiables que van a generar dudas siempre. Nada se ha hecho para garantizar la seguridad de los buques de pesca que debía de ser prioritario para la Administración Marítima, con independencia de lo que decidan penalmente en su día los jueces acerca de los culpables del hundimiento del Villa de Pitanxo, pero desde la Dirección General de la
Marina Mercante y Pesca siguen sin implementar medida correctora alguna para minimizar este tipo de accidentes , a pesar de los desastres conocidos.
No hay duda en cuanto a que se repetirá una y mil veces mientras ese tipo de buques sigan sin montar los equipos VDR. Nosotros seguiremos sin conocer con exactitud, las razones reales del hundimiento, con ello se hará imposible prevenirlos y es muy aventurado asignar la culpa del hundimiento al Capitán del buque.