Señoras y señores, prepárense para aplaudir de pie, porque hemos sido testigos de un auténtico milagro en el idílico municipio de Arteixo. Ese río que serpentea por el corazón de nuestra querida localidad y desemboca con aires de tragedia en la playa de Sabón, ese mismo que llevaba días agonizando entre la flotilla de cadáveres de animales (probablemente por suicidio, hartos de la inmundicia), ha renacido de sus propias aguas. ¿La causa de esta resurrección acuática? Agárrense fuerte: ¡un periódico!
Sí, así como lo leen. Ayer, este humilde, pero siempre vigilante medio, 21noticias, se atrevió a sacudir el letargo dominical de “los que cobran un pastón por velar por nosotros”. Y es que, al parecer, el concepto de “descanso semanal” para nuestra ilustre clase política no es una sugerencia, sino una ley divina inquebrantable. Mientras el río se convertía en un cementerio flotante y los vecinos se desesperaban con llamadas y escritos que caían en el limbo administrativo, nuestros próceres se tomaban su merecido receso. Seguramente, estaban inmersos en profundas reflexiones sobre el futuro de Arteixo, o quizás, simplemente, dormían a pierna suelta.
Pero la magia de la prensa es innegable. Bastó con que la tinta de 21noticias se secara en los monitores (o quizás en los tablets de algún asesor), para que la maquinaria municipal, esa que a veces parece lubricada con melaza, se pusiera en marcha con una diligencia digna de estudio. De repente, “operarios” (suponemos que del municipio, no vaya a ser que fueran voluntarios anónimos movidos por la conciencia cívica) se lanzaron al rescate del cauce moribundo. ¡Enhorabuena! Nos llena de “satisfacción” ver que una simple denuncia periodística tiene más poder que mil quejas vecinales acumuladas en algún cajón olvidado.
Es reconfortante saber que nuestro papel como medio de comunicación, el de decir la verdad sin tapujos y denunciar el abandono político, es tan efectivo. Sobre todo, cuando parece que en el municipio de Arteixo, nada, absolutamente nada, se mueve sin la augusta venia de nuestro excelentísimo alcalde, D. Carlos Calvelo. Ayer, suponemos que su señoría debió de hacer una pausa en sus importantes labores (o en su lectura de la prensa del corazón), topándose con nuestro artículo. Y como buen gestor, ¡actuó con diligencia!
Así que, vecinos de Arteixo, la lección es clara: ¿problemas en el municipio? No llamen al ayuntamiento, no presenten instancias, no protesten en la plaza. ¡Escriban a la prensa! Porque, por lo visto, solo la exposición pública es capaz de despertar a la administración de su dulce y prolongada siesta. Y al final, el río lo agradecerá. O al menos, lo intentará.
El inquisidor del Concello maneja hilos con dinero público, pero no el teclado del ordenador de 21noticias.