La reforma de la calle Serra de Meira, una pieza clave del Plan Paradai, se ha convertido en el último escenario de la parálisis administrativa en Lugo. A pesar de la urgencia de una obra demandada por los vecinos durante años, la firma del convenio necesario para iniciar los trabajos sigue en un cajón, mientras el relato político gana terreno a la ejecución técnica.
La realidad de las cifras es difícil de rebatir: la Xunta de Galicia ha ofrecido financiar el 100% de la obra. Desde el pasado 21 de enero, el Ayuntamiento de Lugo dispone del documento listo para su rúbrica. Con la financiación asegurada externamente, el obstáculo económico —habitual excusa en grandes proyectos urbanos— desaparece de la ecuación.
Sin embargo, un mes después, el gobierno local sigue sin estampar la firma. Esta demora no solo retrasa las máquinas, sino que pone en riesgo los plazos de un proyecto vital para la cohesión del barrio.
Resulta paradójico que, mientras el convenio espera en el despacho de la alcaldía, se promuevan movilizaciones a pie de calle. Esta misma tarde, entidades como la Federación de Veciños (liderada por Xesús Vázquez), afines a la línea del gobierno local, han convocado protestas en la zona.
Es legítimo preguntarse: ¿Contra quién se protesta cuando la administración autonómica ya ha garantizado el presupuesto? Todo apunta a la construcción de un relato que busca diluir la responsabilidad propia, trasladando la presión hacia fuera en lugar de agilizar los trámites internos.
¿Por qué se retrasa una firma que no le cuesta un solo euro a las arcas municipales? Tres puntos parecen clave en esta estrategia:
- El factor tiempo: Retrasar la firma permite controlar los tiempos electorales y de ejecución, evitando que el mérito de la obra sea compartido o atribuido a la administración que la financia.
- La creación de un enemigo externo: Al fomentar protestas a través de colectivos afines, se intenta proyectar una imagen de «abandono» que no se corresponde con la oferta de financiación total del 100%.
- La parálisis del Plan Paradai: Serra de Meira no es una obra aislada; es parte de un plan integral que lleva décadas sufriendo los bloqueos institucionales de la ciudad.