La excolegiata de Cangas acogió el pasado sábado, tras la celebración de la eucaristía vespertina de las 20.00 horas, el pregón que anuncia cada año las celebraciones de la Semana Santa local. Al acto acudieron las cinco cofradías y hermandades del municipio, junto a numerosos fieles y vecinos que llenaron el templo. El acto se inició con la presentación y desfile procesional de las cinco cofradías y hermandades parroquiales para, a continuación, realizarse el en el anuncio oficial de unas celebraciones reconocidas desde 2002 como Fiesta de Interés Turístico de Galicia.
La encargada de pronunciar el pregón fue la canguesa María Nieves Guimeráns Meira, escritora de poesías, cuentos y textos de reflexión, quien ofreció una intervención cargada de emoción en la que reivindicó las singularidades de una Semana Santa profundamente arraigada en la identidad local.
Durante su alocución evocó especialmente su infancia, vivida en las inmediaciones del atrio de la iglesia, donde -recordó- comenzaron a formarse muchos de los recuerdos que aún hoy conserva con claridad. Entre ellos mencionó las imágenes del Domingo de Ramos, con las palmas y ramos de olivo adornados con caramelos y galletas, así como algunas de las procesiones más significativas.
Guimeráns repasó momentos emblemáticos como la procesión del Santo Encuentro, que definió como una auténtica catequesis popular sobre los episodios de la Pasión, el sobrecogedor Desenclavo, el solemne Santo Entierro y, finalmente, la alegría luminosa de la Resurrección.
Aunque desde hace años reside en Villalba, la pregonera aseguró que esas escenas permanecen intactas en su memoria y siguen formando parte esencial de su identidad. En un tono cercano y reflexivo, también vinculó esos recuerdos con experiencias personales y universales de la vida.
Así, señaló que todos, en algún momento, han tenido que “cargar con su cruz”, al igual que el Nazareno. Recordó que las personas pueden sentirse traicionadas como Pedro, injustamente juzgadas como ante Pilato o perseguidas, pero también acompañadas y consoladas, como ocurrió con la Verónica y las Santas Mujeres en el camino al Calvario.
Pese a las dificultades, subrayó que siempre es posible “ver la luz” gracias a la esperanza de la Resurrección. Nadie está exento del dolor o del sufrimiento -afirmó-, pero la fe ofrece sentido a la existencia y alimenta la aspiración de construir un mundo mejor.
La pregonera también se refirió a la evolución experimentada por la Semana Santa canguesa a lo largo del tiempo. Con los años han surgido nuevas hermandades y se han incorporado nuevos pasos procesionales, aunque —matizó— la esencia de estas celebraciones permanece intacta.
En este sentido, destacó el compromiso de los costaleros, cuyo esfuerzo al portar las imágenes constituye, según explicó, una expresión de amor al prójimo y de caridad hacia quienes más lo necesitan. Los cofrades, añadió, mantienen una mirada particular sobre la realidad y ofrecen un testimonio de fe que se manifiesta también en la vida cotidiana.
El acto concluyó con el tradicional concierto anual de marchas procesionales a cargo de la Banda de Música Bellas Artes de Cangas. Entre las piezas interpretadas, entre otras, destacaron “Siempre la Esperanza” (2012) y “Tú eres el orgullo de todo un pueblo” (2021), de los compositores sevillanosJesús Joaquín Espinosa de los Monteros y Pablo Ojeda Jiménez, respectivamente, que pusieron el broche solemne y emotivo a una velada marcada por la devoción y el sentimiento.