La comunidad debe romper su invisibilidad y sumarse a la agenda internacional del Gobierno de España bajo el compromiso del «No a la guerra».
Castilla y León no puede seguir siendo un territorio silenciado. Nuestra tierra tiene que alzar la voz en Bruselas, en Madrid y convertirse en un referente en el ámbito internacional. Durante décadas, la gestión de la derecha nos ha mantenido secuestrados en una invisibilidad estratégica que frena nuestro desarrollo y nuestra influencia en los grandes debates globales.
Es el momento de salir de ese letargo. Debemos sumarnos con determinación al grito valiente de Pedro Sánchez de decir #NoALaGuerra. No es solo un eslogan, es una declaración de principios que sitúa a la política española en el lado correcto de la historia, defendiendo la paz y el derecho internacional frente a la barbarie.
Un nuevo papel en el exterior
Frente a una derecha que parece cómoda en el ensimismamiento autonómico, la alternativa debe pasar por:
- Protagonismo en Bruselas: Para defender los intereses de nuestros agricultores, ganaderos e industria con una presencia activa y no solo reactiva.
- Referente internacional: Aprovechar nuestro patrimonio y potencial energético para ser actores clave en la transición verde europea.
- Compromiso ético: Alinear a Castilla y León con los valores de solidaridad y paz que demanda la ciudadanía en estos tiempos de incertidumbre.