La agrupación UCIN Boiro, coordinada por Miguel Piqueras, ha alzado la voz ante la alarmante falta de seguridad en la AC-305 a su paso por el casco urbano. En apenas siete días, dos personas —una menor y un joven de 14 años— han sido atropelladas en pasos de peatones, una situación que el grupo califica de «insostenible» y «evitable».
Un punto negro con parque infantil
La preocupación vecinal se ha disparado. El tramo afectado no es una zona cualquiera: es un área con alta densidad de tráfico que colinda directamente con un parque infantil. «La combinación es explosiva», señalan desde UCIN, recordando que la administración no puede seguir ignorando una realidad que pone en peligro a familias y menores diariamente.
Un paquete de medidas para frenar la siniestralidad
Ante la pasividad de la Xunta de Galicia, UCIN Boiro ha presentado una hoja de ruta técnica para intervenir de inmediato en la AC-305:
- Instalación de cámaras de vigilancia en los puntos conflictivos y semáforos con pulsador.
- Colocación de señales verticales luminosas y repintado urgente de todos los pasos de cebra.
- Construcción de pasos de peatones elevados reglamentarios y reducción de la velocidad máxima permitida en el tramo urbano.
- Revisión integral del firme y pavimentación para garantizar la seguridad tanto de peatones como de conductores.
No podemos esperar a una tragedia»
Esta petición se suma a la realizada hace apenas una semana para el tramo de Ponte Beluso, consolidando la seguridad vial como la prioridad absoluta de la formación en el municipio.
«Son muchos los atropellos graves acumulados. Tenemos que actuar ya para dar seguridad a nuestros vecinos y visitantes. No podemos esperar a que ocurra una desgracia definitiva para empezar a lamentarnos», sentencia Miguel Piqueras, coordinador de UCIN Boiro.
Para la formación, la seguridad en las zonas urbanas no es una opción política, sino una obligación. «No podemos permitir que el peligro en la AC-305 se convierta en una costumbre. Exigimos a la Xunta que asuma su responsabilidad y actúe antes de que tengamos que contar una víctima mortal», concluye Piqueras.