Pepa Millán manda a Núñez Feijóo al rincón de pensar: «Menos platos de TV y más seriedad en los despachos»

La relación entre Bambú y Génova ha pasado del frío polar a la guerra abierta. Vox ha subido hoy el tono de su ofensiva contra la dirección nacional del PP, acusándoles directamente de practicar el sabotaje político. Según la formación de Abascal, los populares no solo no negocian, sino que se dedican a ‘poner la zancadilla’ en cada acercamiento, dejando claro que en Génova prefieren el bloqueo institucional antes que compartir coche oficial con sus socios naturales.

La portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, ha comparecido este martes con el cuchillo entre los dientes. Tras las filtraciones de Alberto Núñez Feijóo asegurando que el pacto en Extremadura está «muy adelantado», Millán ha salido al paso para pedirle al líder del PP que deje de hacer política ficción en las pantallas de televisión y empiece a trabajar con «discreción y seriedad».

La pulla más afilada de Millán apunta directamente a la falta de cohesión en Génova. Según la portavoz, negociar con los populares es «tedioso» porque «hay 17 partidos populares diferentes», cada uno con su librillo y su propia zancadilla preparada. Vox lamenta que, mientras ellos piden el fin del «seguidismo al PSOE», en el PP parecen más ocupados en ponerse obstáculos a sí mismos para no alcanzar acuerdos de estabilidad.

Con las elecciones andaluzas del 17 de mayo a la vuelta de la esquina, el clima no mejora. Ante las palabras de Juanma Moreno Bonilla, que sugería que cuanto menos se hable de Vox en campaña «mejor», Millán ha recogido el guante con ironía: coincide en que no hay que hablar de Vox, sino de por qué el PP andaluz «sigue regando con millones a sindicatos que deben 40 ‘kilos’ a los andaluces» o por qué mantiene leyes de memoria histórica que, según la formación verde, solo buscan enfrentar a los ciudadanos.

Vox no piensa dar un cheque en blanco. Millán ha dejado claro que están revisando cada punto con lupa, exigiendo plazos de cumplimiento y garantías reales. Frente a las prisas mediáticas de Feijóo, Vox impone el ritmo de los contratos blindados, advirtiendo que la estabilidad no se regala en una tertulia matinal, sino que se gana respetando lo que los españoles dijeron en las urnas.

Parece que en la derecha española sobran novios pero faltan alianzas de boda. Mientras Feijóo vende el banquete en Madrid, en las regiones sus barones siguen poniendo chinchetas en el pasillo hacia el altar.»

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