Pedro Sánchez contrapone los datos económicos al «ruido político y la desinformación»: «España crece, reduce la desigualdad, crea empleo y atrae inversión»

Durante años, la derecha española intentó convencer a la ciudadanía de que las políticas progresistas nos conducirían al fracaso económico. Que subir salarios destruiría empleo. Que reforzar el Estado del Bienestar espantaría la inversión. Que apostar por la transición ecológica nos haría menos competitivos. Que la protección social y el crecimiento económico eran incompatibles.

La realidad ha ido desmontando una a una todas esas predicciones. Y no solo dentro de nuestras fronteras. También fuera de ellas.

No es la primera vez que medios económicos internacionales, organismos multilaterales o grandes entidades financieras señalan a España como una de las economías más dinámicas y sólidas de Europa. Esta semana ha sido Goldman Sachs quien ha vuelto a poner el foco sobre nuestro país con una pregunta tan sencilla como reveladora: ¿por qué la economía española crece tres veces más rápido que la de la zona euro?

La respuesta es clara. Según sus previsiones, España volverá a liderar el crecimiento entre las grandes economías europeas, con un incremento del PIB del 2,1%, frente al 0,7% previsto para el conjunto de la unión monetaria. Y lo hará gracias a factores que tienen mucho que ver con las decisiones adoptadas durante estos años por el Gobierno progresista.

Goldman Sachs destaca la mayor productividad laboral, la fortaleza de las cuentas públicas y la capacidad de la economía española para adaptarse a un contexto internacional complejo. Habla también de una “resiliencia estructural” que permite a España afrontar mejor que otros países las consecuencias de las crisis energéticas y las turbulencias globales.

Especialmente significativo resulta que los analistas destaquen algunas de las políticas más cuestionadas por la derecha española. La inmigración, por ejemplo, aparece identificada como uno de los motores del crecimiento económico y del mercado laboral. También el cambio de modelo productivo, con un fuerte crecimiento del empleo en sectores de alto valor añadido como las finanzas, la tecnología, la información o las comunicaciones, donde España registra avances superiores a los de Francia o Italia.

Pero quizá la conclusión más relevante sea otra. Según el análisis recogido por Goldman Sachs, una de las claves de la fortaleza económica española ha sido mantener una estrategia equilibrada que permite combinar crecimiento, estabilidad fiscal y protección social. Más crecimiento económico sin renunciar al Estado del Bienestar. Más empleo sin precariedad. Más inversión sin recortes.

Y hay un dato que debería hacer reflexionar a quienes exigen elevar sin matices el gasto militar hasta el 5% del PIB. El propio análisis destaca que la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de no priorizar ese incremento masivo del gasto en defensa ha contribuido a preservar la credibilidad financiera de España. Hasta el punto de que nuestro país será el único de los cuatro grandes de la Unión Europea que reducirá su ratio de deuda sobre PIB durante los próximos tres años.

Resulta difícil encontrar una respuesta más contundente a quienes llevan años reclamando políticas de austeridad o defendiendo recetas económicas del pasado. España está demostrando que existe otro camino. Uno basado en la cohesión social, la modernización económica y la inversión en las capacidades del país.

Por supuesto, quedan desafíos por afrontar. La vivienda, la productividad o la incertidumbre política son algunos de ellos. Pero precisamente por eso resulta tan importante preservar el rumbo que ha permitido a España convertirse en una referencia internacional.

Mientras algunos siguen instalados en el catastrofismo permanente, desde fuera observan una realidad muy distinta. Una España que crece más que sus vecinos. Que crea empleo. Que reduce desigualdades. Que atrae inversión. Y que demuestra que la socialdemocracia no solo es justa. También funciona.

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