Autoeditar sigue siendo una inversión de riesgo”, afirma Rebeca Delgado, escritora coruñesa que acude a la autopublicación para visibilizar sus obras literarias
El próximo jueves, España celebrará el Día del Libro con una estadística sorprendente: casi 80.000 títulos publicados al año, alrededor de 230 novedades diarias. En el mundo, la producción literaria supera los 2,5 millones de libros anuales.
En este contexto, la autoedición ha dejado de ser una vía marginal para convertirse en un ecosistema independiente que genera, según algunas fuentes, alrededor de 20.000 títulos anuales en España. El crecimiento es sostenido gracias al impulso de las plataformas digitales, que han eliminado gran parte de las barreras de entrada.
Esa facilidad para publicar no se traduce necesariamente en lectores. El mercado editorial español vive la paradoja de que nunca se ha publicado tanto como estos años y, a la vez, nunca ha sido tan difícil destacar. Se estima que solo el 1 % de los autores autopublicados supera las 500 copias vendidas.
Rebeca Delgado es una escritora monfortina, afincada en A Coruña desde niña, que representa esta realidad editorial poco visible. Dejó su puesto de secretaria judicial para dedicarse a su pasión, la literatura. Con cerca de 20 manuscritos, solo ha dado el paso de publicar dos de ellos.
El primero fue Palabras luminosas para tiempos inciertos, que surgió en el confinamiento como una mezcla de poesía, filosofía y fábula.
En el segundo se adentró en el género preferido por los lectores. “Morticia mía supuso una inversión personal cercana a los 2.500 euros. La tirada inicial fue pequeña y las ventas posteriores no lograron recuperar la inversión. Pensaba que la trama, adaptada a todos los públicos, sería lo bastante impactante como para funcionar, pues es una novela que gusta a los que la han leído, como se refleja en las valoraciones. Pero en un gigante como Amazon no es tan fácil ganar visibilidad”, explica.
Las dos rosas q se ven representan, respectivamente la vida y el amor( la rosa roja) y la Muerte( la otra rosa, seca y negra) que es la trama principal de la novela, q se despliega en la ultima parte
Su experiencia refleja una tensión habitual en la autoedición: la libertad total sobre la obra convive con la responsabilidad absoluta sobre su destino, desde la corrección hasta la distribución pasando por la promoción. “En el mercado de hoy en día, escribir no es el mayor obstáculo, sino ser leído. La editorial tradicional puede garantizar la visibilidad, pero no la trascendencia. Decide el lector. La trascendencia depende de imponderables difíciles de precisar como el gusto, a veces cambiante, de los lectores”, resume Rebeca.
Las librerías físicas siguen concentrando en torno al 40–60 % de las ventas de libros no de texto, aunque el canal online gana peso, especialmente entre los lectores jóvenes. Quedar fuera de esos espacios implica, en muchos casos, la irrelevancia.
Aún así, los proyectos se amontonan en la agenda de Rebeca: mientras escribe una nueva novela, piensa en la traducción de algunas de sus obras a otros idiomas y en la autopublicación de un cuento infantil sobre las guerras, ya terminado. «Escribir es para mí como vivir”, asegura la escritora gallega. “Crear por el placer de crear, aunque editar siga siendo una inversión de riesgo”, añade.
La pregunta que el sector se plantea este 23 de abril es si el sistema está ignorando esta cantera de talento por pura incapacidad de absorción. Escritores con una trayectoria de fondo como Rebeca Delgado permanecen en la periferia del sector a la espera de que sus obras encuentren una oportunidad en medio de tanta producción editorial.