El viernes 8 de mayo, nuestros estudiantes de 2º de bachillerato se despidieron de su etapa en el cole en un acto lleno de emoción, recuerdos y nuevos comienzos.
Un camino recorrido juntos
La mayoría de estos chicos y chicas han crecido en el centro durante nada menos que 15 años. Algunos de ellos se han ido incorporando al grupo a lo largo de los años y otros, aunque tomaron rutas distintas en algún momento, también quisieron estar presentes en esta cita tan importante. Fue un encuentro muy bonito en el que no faltaron familias, amistades, profesorado y representantes del colegio, todos celebrando los vínculos creados a lo largo de estos años y destacando el ambiente familiar de nuestro cole.
Un acto para recordar
La jornada comenzó con una celebración en la iglesia del colegio. Allí, el director de la obra salesiana, Xabier Blanco, dedicó unas palabras a los estudiantes, animándolos a mirar al futuro con gratitud, a saber perdonar y a aprovechar las oportunidades que están por venir. También intervino Montse Nolasco, vicepresidenta de la Asociación de Antiguos Alumnos y Alumnas de Don Bosco, invitándolos a seguir en contacto con el centro a través de la asociación.
Después, el teatro del colegio acogió el acto académico. Fue un momento muy especial, con intervenciones de profesorado, familias y alumnado, lleno de anécdotas, agradecimientos, sonrisas y alguna lágrima de emoción. Un emotivo vídeo repasó los recuerdos más importantes de su paso por el colegio. Tras la imposición de bandas, la directora del colegio Pilar Sanjurjo cerró el acto destacando el esfuerzo de los estudiantes, el compromiso del profesorado y el apoyo constante de las familias.
Siempre parte del cole
Desde ahora, pasan a ser antiguos alumnos salesianos, algo que se simboliza con la insignia que recibieron durante la ceremonia. Como ellos mismos dijeron, el vínculo con el colegio no se rompe: lo llevan dentro y seguirá siendo su casa, con las puertas siempre abiertas.
Desde el centro, solo queda desearles lo mejor en esta nueva etapa. Se van, pero dejan una huella imborrable. ¡Os recordaremos con muchísimo cariño!
Y, por supuesto, gracias a las familias por haber formado parte de este camino compartido.