Elecciones federativas en Galicia: Sillas blindadas, juego de tronos en el pádel y piraguas a contracorriente

Mientras el fútbol y el baloncesto viven en una balsa de aceite, el pádel busca pala nueva para defenderse de los juzgados, el automovilismo intenta meter una marcha más y el piraguismo qiere jubilar al eterno Fredi Bea.

Las 59 federaciones deportivas gallegas han encendido el motor de sus procesos electorales. Aunque los calendarios van a distintos ritmos, el ambiente general es de una sospechosa «calma chicha». Sin embargo, las apariencias engañan: detrás de las bambalinas ya se registran reuniones discretas, cafés estratégicos y todo tipo de maniobras de alta diplomacia para pulsar el humor de los electores. Eso sí, mientras en algunos despachos se respira una paz casi monacal, en otros se afilan los cuchillos.

Fútbol y Baloncesto: Aquí no se mueve nadie

Si alguien busca emociones fuertes, que no las busque en los dos gigantes del deporte autonómico. En la Real Federación Gallega de Fútbol y en la Federación Gallega de Baloncesto, el cambio de guardia no está en la agenda. Pablo Prieto y Julio Bernárdez revalidarán sus títulos de presidentes con casi total seguridad.

En ambos feudos se vive en una balsa de aceite y estabilidad institucional donde nadie parece tener las ganas —o la temeridad— de presentarles batalla. El único amago de romper la monotonía proviene del baloncesto, donde un grupo de profesionales de la abogacía ha empezado a hacer movimientos de calentamiento en la banda, aunque por ahora no pasa de un sutil ruido de fondo.

En la misma línea de confort se mueven otras disciplinas, donde el inmovilismo es la norma, salvo contadas excepciones como la candidatura de Samuel Blanco en Ciclismo o el runrún que empieza a escucharse en el automovilismo.

El Pádel: Una herencia envenenada y rebajas de cargos

Donde la campaña electoral promete parecerse más a un ‘thriller’ judicial es en la Federación Gallega de Pádel. El actual presidente, Manuel Fernández, se despide obligatoriamente al haber agotado el límite de mandatos, aunque su salida es de todo menos tranquila. Sobre su mesa se acumulan reclamaciones de inhabilitación, peticiones de auditoría de varios años y un proceso judicial abierto por un detalle de lo más curioso: un préstamo personal que le concedió la propia Federación que presidía.

Para custodiar el legado, el oficialismo ha ungido a Magín Raposeiras, miembro de la actual junta, quien ha decidido aplicar la estrategia de la generosidad extrema: ya ha ofrecido más de una veintena de cargos a diestro y siniestro con tal de amarrar los votos necesarios. Sin embargo, el «reparto de despachos» podría truncarse. Fuentes del sector apuntan a que una alternativa sólida, independiente y con nombres que quitan el sueño al candidato continuista, está ganando tanta fuerza que podría desbancar al viejo régimen sin necesidad de llegar al tie-break.

Piragüismo: El duelo y la cartera llena

La otra gran batalla del año se librará en el agua. En la Federación Gallega de Piragüismo (FGP), el incombustible Alfredo Bea aspira a perpetuarse una legislatura más y, casualmente, en las últimas semanas ha multiplicado sus visitas y muestras de cariño hacia los clubes gallegos.

Pero esta vez Bea no remará solo. Le ha salido un rival de peso: Enrique Fernández, un reputado entrenador con un currículum intachable a nivel nacional e internacional que lleva meses tejiendo alianzas en la sombra. Fernández, actualmente profesor con plaza en Chapela y respaldado por la Federación Española, cuenta con un arma secreta que pone muy nerviosos a los despachos oficiales: una absoluta independencia económica ajena a los presupuestos de la federación. En el mundillo deportivo, no necesitar el sueldo del cargo para llegar a fin de mes es el mayor superpoder imaginable.

Automovilismo: Cambiar de marcha

Por si faltaba picante, los motores también rugen en los despachos. Ha irrumpido en escena EVOLUCIÓN FGA, una nueva candidatura que busca desalojar el inmovilismo de la Federación Gallega de Automovilismo. Integrada por pilotos, organizadores y técnicos, la propuesta promete bajar a la tierra y acabar con la burocracia. Sus prioridades son música para los oídos de los federados: más transparencia, un tijeretazo a los costes y tasas federativas, y menos distancias entre el despacho presidencial y el barro de los circuitos. Queda por ver si el proyecto tiene los caballos suficientes para adelantar por la derecha al oficialismo.

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