El día señalado: El Dépor y la locura de un sentimiento indomable

Hay citas con la historia que no se juegan solo sobre el césped, sino en el alma de toda una ciudad, engalanada desde hace una semana con los colores blanco y azul. Hoy puede ser el gran día. Tras cruzar un desierto de numerosos avatares, sinsabores y categorías que jamás correspondieron a su grandeza, los colores blanco y azul están a un solo paso de alcanzar, una vez más, la gloria: el regreso al cielo de la Primera División.

Explicar la pasión por el RC Deportivo de La Coruña a quien no la lleva dentro es una tarea estéril. Su historia, su escudo y sus colores están incardinados en el ADN de miles de personas que han amado, aman y amarán a este club por encima de los resultados. Es una bendición, una hermosa locura colectiva, que ni los más brillantes psiquiatras serían capaces de diagnosticar ni entender. Y es que la lógica no se aplica aquí; esta pasión no nace en la razón, sino que brota directamente del alma y del corazón.

El Dépor ha pasado por horas muy bajas, sufriendo el barro y el olvido mediático, pero la fe de su gente se ha mantenido intacta. Es precisamente ese sentimiento inquebrantable el que va a devolver al lugar que le corresponde al equipo de fútbol más laureado de Galicia, con seis copas ganadas en alta competición, consolidándolo como lo que siempre ha sido, el mejor equipo de fuúbol de Galicia.

El ascenso, el ansiado retorno a la élite, está ahora mismo a tiro de tan solo noventa minutos.

Esa marea de locura y fidelidad no se ha quedado en Riazor; hoy se ha desplazado en masa a Valladolid. Porque si algo ha quedado claro en estos años de penumbra, es que los deportivistas nunca, bajo ninguna circunstancia, han dejado solo a su equipo. La afición es el verdadero motor de este club, el corazón latiente que jamás pierde la esperanza ni la memoria de lo que fueron, lo que son y de lo que volverán a ser.Sirvan estas líneas para rendir homenaje a las peñas deportivistas, el motor infatigable de una afición incombustible. Un reconocimiento que personalizo en la peña más antigua, la Peña Deportivista de Vilalba, histórica anfitriona de las pretemporadas del Dépor, y en la figura de su presidente, Paco Roca.

Hoy el balón dictará sentencia, pero el triunfo de la fidelidad ya está más que demostrado. Hoy puede ser el gran día.

¡Forza Dépor!

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