El IEO documenta por primera vez la presencia de la ofiura Astrospartus mediterraneus en aguas de Galicia

El hallazgo supone la observación más septentrional conocida para esta especie emblemática del Mediterráneo y plantea nuevas hipótesis sobre los efectos del cambio climático en la fauna bentónica del Atlántico.

Personal investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) en colaboración con el Grupo de Estudo do Medio Mariño (GEMM) ha documentado por primera vez un ejemplar vivo del equinodermo Astrospartus mediterraneus, conocido comúnmente como gorgoncéfalo, en aguas gallegas.

Este hallazgo amplía significativamente el límite norte conocido de esta especie, lo que podría estar relacionado con cambios oceanográficos y climáticos en el Atlántico noroccidental.

El descubrimiento, publicado en la revista PeerJ, describe un ejemplar juvenil localizado a 33 metros de profundidad en la Ría de Arousa, en el entorno de la zona de buceo conocida como A Tartaruga. El animal fue observado entre las ramas de la gorgonia Leptogorgia sarmentosa, un hábitat compatible con sus preferencias ecológicas.

“Se trata de un registro excepcional que no solo amplía la distribución conocida de la especie, sino que plantea nuevas cuestiones sobre la conectividad entre las poblaciones mediterráneas y atlánticas”, explica Bruno Almón, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y autor principal del estudio.

“Hasta ahora, los registros atlánticos eran escasos y casi siempre basados en ejemplares muertos o capturados accidentalmente. Encontrar un individuo vivo y en buen estado en Galicia es un cambio de escenario”, añade Jacinto Pérez-Dieste, coautor del trabajo.

Astrospartus mediterraneus es un ofiuroideo de hábitos crípticos y nocturnos, caracterizado por sus brazos altamente ramificados. Tradicionalmente se consideraba restringido al Mediterráneo y al sur de la Península Ibérica.

El artículo señala que el ejemplar gallego presenta una morfología y genética prácticamente idénticas a las poblaciones mediterráneas, con similitudes del 99,5–100% en los marcadores moleculares analizados.

“La baja variabilidad genética sugiere una conectividad mayor de la esperada entre regiones”, indican los autores.

El estudio plantea varias hipótesis para explicar la presencia de la especie en Galicia, que pasan por el transporte larvario, favorecido por corrientes del sistema de afloramiento del noroeste ibérico; el incremento de las temperaturas marinas, que situaría estas aguas dentro del rango térmico que tolera la especie; o la disponibilidad de hábitats adecuados, esenciales para su asentamiento.

Los autores advierten, no obstante, que podría tratarse de un individuo aislado y no de una población estable: “necesitamos intensificar los programas de seguimiento en hábitats mesofóticos y profundos para determinar si estamos ante un caso puntual o el inicio de una expansión de rango”, subraya Almón.

En el Mediterráneo, esta especie ha mostrado en los últimos años episodios de proliferación que han llegado a interferir con artes de pesca. Aunque no se prevé un escenario similar a corto plazo en Galicia, los investigadores señalan que “su eventual establecimiento podría alterar la estructura de las comunidades bentónicas locales”.

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