Los terremotos han agravado la situación de familias que ya necesitaban apoyo y han dejado a otras sin vivienda, ingresos o acceso regular a comida. Antes del desastre, el Programa Mundial de Alimentos ya asistía a unas 500.000 personas mediante alimentación escolar y apoyo comunitario. Ahora, la agencia reorienta su trabajo hacia la asistencia de emergencia.
Con sus tres hijos pequeños de la mano, un padre relató a los equipos humanitarios de la ONU que ya no tenía refugio, agua ni comida. La madre de los niños había sido hospitalizada en Caracas y la familia había perdido a parientes y vecinos bajo los escombros.
La escena, relatada desde La Guaira por la directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Venezuela, Stephanie Hochstetter, condensa una nueva urgencia tras los terremotos: para muchas familias, sobrevivir al desastre significa también averiguar cómo conseguir la próxima comida.
“Es desgarrador ver la desesperación”, dijo, en una rueda de prensa virtual desde uno de los centros de servicios integrados que la ONU ha instalado en la región.
El PMA ya distribuyó paquetes de alimentos de emergencia a 1200 personas en La Guaira, una de las zonas más afectadas, y se prepara para ampliar la asistencia hasta llegar a medio millón de personas en albergues durante los próximos tres meses.
“Las necesidades de alimentos, agua segura, refugio y servicios esenciales son inmediatas y críticas”, dijo Hochstetter durante una rueda de prensa desde el estado costero.
Sin comida, aunque todavía puedan cocinar
Hochstetter explicó que algunas familias todavía tienen cómo cocinar, pero muchas ya no pueden comprar alimentos con regularidad. Es por esto que el PMA distribuye tanto productos listos para consumir como alimentos que las familias puedan preparar.
La agencia cuenta actualmente con más de 3000 toneladas de alimentos dentro de Venezuela, suficientes para alimentar a más de 10.000 familias durante dos meses. También está comprando suministros localmente y mantiene reservas en Colombia que podrían reasignarse con rapidez si las necesidades superan la capacidad disponible en el país.
Antes de los terremotos, la agencia ya apoyaba a unas 500.000 personas en Venezuela mediante programas de alimentación escolar e intervenciones comunitarias. Ahora, esa operación debe adaptarse a una emergencia que amenaza con empujar a más familias hacia el hambre.
Se necesita financiación
La agencia ha lanzado un llamamiento inicial de 15 millones de dólares para proporcionar alimentos de emergencia, apoyo logístico y comunicaciones de emergencia a hasta medio millón de personas durante los próximos tres meses.
La cifra responde a una primera estimación. Las necesidades podrían crecer a medida que los equipos humanitarios alcancen comunidades aisladas y terminen de evaluar los daños en las zonas golpeadas por los sismos.
Hochstetter advirtió que la emergencia no terminará cuando disminuya la atención sobre los terremotos.
“Lo que hemos aprendido de otros terremotos de esta magnitud es que, cuando se apagan los focos, las necesidades no desaparecen”, señaló.
Reservas listas para llegar
Los puertos de La Guaira y Puerto Cabello permanecen operativos para el ingreso de asistencia humanitaria, lo que permite mantener abierta una ruta clave para la llegada de alimentos y otros suministros.
Además de las reservas dentro de Venezuela y Colombia, más de 1400 toneladas de artículos de socorro de distintas organizaciones están almacenadas en el centro logístico regional que el Programa Mundial de Alimentos gestiona en Panamá, listas para ser enviadas.
La agencia trabaja con las autoridades y otros socios humanitarios en puntos de atención integrados donde se distribuyen alimentos y se concentran otros servicios básicos. Sin embargo, llegar a las comunidades más alejadas requerirá operaciones específicas, ya que muchas familias no pueden desplazarse hasta esos centros.
La prioridad inmediata es evitar que el terremoto convierta la pérdida de una vivienda o de un familiar en una crisis prolongada de hambre.
La respuesta de la ONU en cifras
- Rescate: 49 equipos internacionales de búsqueda y rescate, enviados por 28 países y coordinados sobre el terreno con apoyo logístico de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, siguen desplegados en las zonas afectadas. Reúnen a 2358 especialistas y 189 perros de búsqueda.
- Financiación: la ONU ha liberado 15 millones de dólares del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia y activó el Fondo Humanitario de Venezuela para canalizar recursos hacia las organizaciones que trabajan en las zonas afectadas. Estados Unidos anunció una contribución de 100 millones de dólares.
- Alimentos: el Programa Mundial de Alimentos ya distribuye raciones mensuales en Catia La Mar, en La Guaira, y ha llegado a más de 1200 personas.
- Alojamiento y protección: la Organización Internacional para las Migraciones apoya la instalación y gestión de los lugares de acogida. ACNUR respalda la identificación de personas vulnerables y la gestión de información, y puede movilizar más de 20 toneladas adicionales de ayuda desde Panamá.
- Atención multisectorial: la ONU y sus socios concentran servicios de salud, alimentos, agua, saneamiento, protección y apoyo psicosocial en tres puntos de La Guaira: el Polideportivo Vargas, el estadio César Nieves, en Catia La Mar, y el estadio Playa Grande.
Foto de portada: Luis García