Gaza: tras 1.000 días de guerra, los niños y niñas siguen soñando con volver a casa y con un futuro mejor pese al fracaso del mundo para protegerlos

Tras 1.000 días de guerra, los niños y niñas de Gaza afirman haber perdido sus hogares, sus escuelas y la sensación de seguridad, pero no la esperanza en el futuro. Ni siquiera la violencia continuada ha logrado impedir que sigan soñando con la paz y con carreras profesionales que les permitan ayudar a reconstruir sus comunidades. En emotivos testimonios personales, menores apoyados por Save the Children explicaron a la organización que quieren que el mundo escuche sus historias sobre cómo la guerra está afectando sus vidas y comprenda que desean ser tratados como cualquier otro niño o niña: con un hogar, educación y un futuro seguro.

Todos relataron que viven en medio de una guerra brutal y de una situación humanitaria catastrófica. El informe reciente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas concluyó que las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes han atacado deliberadamente a niños y niñas palestinos, lo que ha dado lugar a actos constitutivos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en Gaza.

La muerte de al menos 21.000 niños y niñas a manos de las fuerzas israelíes durante la guerra ha podido ser verificada, aunque la cifra real podría ser mucho mayor debido al número indeterminado de menores que siguen bajo los escombros.  Según el Site Management Cluster (SMC), más de 800.000 niños y niñas —en torno al 80% de la población infantil de Gaza— se han visto obligados a abandonar sus hogares.  Además, más de 7.000 menores permanecen separados de sus familias o carecen de la compañía de un adulto responsable.

Por otro lado, los 625.000 niños y niñas en edad escolar de Gaza han perdido ya tres años de educación formal, y la mayoría ya había visto interrumpida su escolarización debido a las sucesivas escaladas de violencia.

Desde la declaración de un “alto el fuego” en octubre, otros 275niños y niñas han muerto a manos de las fuerzas israelíes. Entre los ataques más recientes, un niño de ocho años murió el lunes cuando un dron israelí impactó contra las tiendas de campaña que albergaban a personas desplazadas en Deir al-Balah, en el centro de Gaza. Asimismo, una niña de 13 años falleció el pasado fin de semana por la metralla provocada por el bombardeo de tanques israelíes en el sur de Gaza. El mes pasado, Raghad Ashour, de 18 años, murió en un ataque israelí cuando se dirigía a realizar sus exámenes de secundaria.

La violencia continuada sigue aterrorizando a la infancia. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el 96% de los niños y niñas siente que la muerte es inminente. “Podemos morir en cualquier momento. Espero que la guerra termine para nosotros”, asegura Amani*, de 14 años, quien desea que los niños y niñas palestinos tengan los mismos derechos que cualquier otro menor. “Espero que la guerra termine para poder continuar mi educación en Gaza y disfrutar de mis derechos como ser humano, igual que cualquier niña en otros países. Me gustaría vivir con amor, paz y una vida tranquila. Hay muchos niños y niñas en Gaza cuyas voces no son escuchadas”, lamenta.

Bisan*, de 14 años, afirma: “Mi deseo es que la guerra termine, que todos podamos regresar a nuestros hogares y que nuestras vidas vuelvan a ser como antes”. Por su parte, Reem*, de 16 años, relata a Save the Children que tiene muchos sueños para su futuro y que no piensa renunciar a ellos. Entre ellos, cumplir el sueño de su madre y convertirse en médica: “Lo más importante es que mi voz y la de otras personas lleguen a todo el mundo para que sepan por lo que estamos pasando. Tengo muchísimos sueños. Incluso antes de la guerra siempre soñaba con viajar y estudiar en el extranjero. Eso no ha cambiado. Sigo aferrándome a ese sueño. Viajaré y continuaré mi educación”.

Además del aumento constante de víctimas, el desplazamiento continúa. Muchas familias se han visto obligadas a trasladarse en múltiples ocasiones durante estos 1.000 días de conflicto.Se calcula que más de370.000 viviendas han resultado dañadas, lo que equivale a casi el 77% de todas las unidades residenciales de Gaza. Las autoridades israelíes han impedido la entrada de equipos y maquinaria de construcción.

La población palestina de Gaza está siendo confinada en menos del 40% del territorio de la Franja, detrás de la denominada “Línea Amarilla”. Según diversas informaciones, esta línea también se ha desplazado, ampliando la zona bajo control militar israelí y reduciendo aún más el espacio disponible para las familias palestinas.

El hambre también está devastando a la infancia en Gaza. Se calcula que245.000 niños y niñas corren riesgo de sufrir desnutrición o ya se encuentran afectados por ella. La entrada de ayuda humanitaria sigue siendo limitada, mientras que los alimentos disponibles carecen de la diversidad nutricional necesaria para la infancia y sus precios resultan inasumibles para la mayoría de las familias.

Las familias explican a Save the Children que productos como patatas fritas de bolsa están muy disponibles en Gaza, mientras que alimentos nutritivos como fruta fresca o huevos suelen tener precios demasiado elevados para la mayoría de los hogares.

Ahlam*, de 36 años y madre de dos gemelos con desnutrición, relata: “Los niños necesitan comida, pero no tengo nada. No tengo dinero para comprarles nada. Desde enero llevo buscando comida para ellos. Sufren doloresEl director regional de Save the Children para Oriente Medio, Norte de África y Europa del Este, Ahmad Alhendawi, explica que durante cada uno de los últimos 1.000 días, “el mundo ha fallado a un millón de niños y niñas en Gaza al no intervenir para detener las muertes y mutilaciones de menores”. “Mientras sus jóvenes y frágiles cuerpos eran destrozados por bombas y misiles, el mundo vendía esas mismas armas al Gobierno de Israel. Mientras los niños morían de hambre y enfermedades, y el Gobierno de Israel incumplía sus obligaciones legales de facilitar el acceso humanitario, incluida la entrada suficiente de alimentos nutritivos en Gaza, el mundo continuaba manteniendo acuerdos comerciales con el Gobierno de Israel. Incluso nueve meses después de un ‘alto el fuego’, durante el cual más de 275 niños y niñas han muerto a manos de las fuerzas israelíes, el mundo sigue ignorando las voces y las necesidades de la infancia, que simplemente exige ser tratada como cualquier otro niño o niña del mundo”, sentencia.

Save the Children pide que el acuerdo de “alto el fuego” se convierta de forma inmediata en un alto el fuego definitivo como primer paso para salvar vidas y poner fin a las graves vulneraciones de los derechos de la infancia. Asimismo, debe existir una rendición de cuentas plena por los crímenes cometidos contra niños y niñas. Los responsables deben ser investigados y responder por sus actos para romper el ciclo de impunidad y evitar nuevos daños.

La organización internacional también insta a los gobiernos a suspender inmediatamente la transferencia de armas a Israel y a garantizar que no apoyen ni contribuyan a sostener prácticas ilegales en el territorio palestino ocupado. Los Estados miembros deben además prohibir el comercio, la cooperación económica y los servicios que mantengan o apoyen los asentamientos israelíes ilegales, en consonancia con la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 2024. Esta medida constituye un paso necesario para poner fin a la vulneración sistemática de los derechos fundamentales de la infancia palestina. de vez en cuando. No están creciendo de forma normal”.

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