Hay ciudades que exportan bienes y hay ciudades que exportan a su propia gente. Según Somos Cáceres, el equipo de gobierno local encabezado por el popular Rafael Mateos ha decidido especializarse en la segunda opción, transformando el talento local en el principal producto de exportación del municipio.
La presidenta de la formación, Raquel Iglesias, ha salido al paso para señalar lo que define como una «parálisis endémica» y un conformismo instalado en el Palacio Municipal. La crítica no apunta a la falta de marea prima —Cáceres, insisten, lo tiene todo a nivel de identidad y potencial—, sino a un ejecutivo local incapaz de interpretar el mapa de sus propios recursos.
«El verdadero reto de una ciudad es trazar un rumbo claro que atraiga y fomente la diversidad económica para consolidar un tejido empresarial sólido. Eso, hoy por hoy, brilla por su ausencia en Cáceres.» Raquel Iglesias, Presidenta de Somos Cáceres.
Un diagnóstico de parálisis y falta de proyecto
Desde la Agrupación Local de Somos Cáceres apuntan directamente a la gestión de los concejales del Partido Popular, a quienes afea una patente falta de planificación y constancia. La sangría de jóvenes cualificados que se ven obligados a poner distancia de por medio no es, a juicio de la formación, un fenómeno inevitable, sino el resultado directo de la ausencia de un modelo de ciudad sostenible y ambicioso.
- Fuga de talento: Estudiantes y profesionales formados en la ciudad que deben emigrar por falta de oportunidades reales.
- Gobierno de inercia: Acusan a Rafael Mateos de no conocer el verdadero potencial del municipio ni saber sacar partido a sus ventajas competitivas.
- Economía monocorde: Reclaman una diversificación urgente que deje de fiarlo todo a la inercia y fortalezca la iniciativa privada.
El recado de Somos Cáceres deja un titular amargo para la bancada popular: tener un municipio espectacular no sirve de nada si quien lleva el timón confunde gobernar con dejarse llevar.