¿Aromas políticos quebrantadores de la “confianza legítima” del elector?

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Dicha “Confianza legítima”, es un elemento sustancial que se va consolidando por el propio ciudadano en su entorno previo a Elecciones a fin de proteger sus derechos frente a intentos de instrumentalización, confusiones o manipulaciones previamente concebidos. Suele construirse por el interesado a tenor de las políticas  desafortunadas o nefastas llevadas a cabo. Un ejemplo, podría ser la de  los tres últimos gobiernos (especialmente los dos más recientes).

Ante expresiones populares como «La historia se repite» o «No se puede luchar contra nuestra genética», ¿quién garantiza que no vuelva a ocurrir lo sucedido hasta ahora?

Como opción subyacente el mantener una inacción frente a la elección política como  respuesta, no parece a priori desechable. Una especie de “brazos caídos” el próximo 29/11.

No se trataría de un pasotismo cívico, sino de una decisión consciente de vaciar de legitimidad un tablero partidista que se presume precocinado, mediante  oferta que se demuestra inmadura ante las crisis que atraviesa el país, que permitiría al ciudadano optar por  una desconexión temporal política en defensa de sus derechos.

SITUACIÓN DE PERDURABILIDAD EN EL TIEMPO.

Conocemos, que cualquier proyección electoral previa supone un enfoque afinado y afilado, cuyo principal y archiconocido objetivo consiste en ser consumido por la mercadotecnia electoralista en cualquier tipo de Elecciones.

Algunos datos demoscópicos recientes, marcan la pauta actual cara a las próximas Elecciones del 29 de noviembre. Son sondeos especializados, los cuales apuntan a un probable y notable desplome del  Partido del Gobierno, además de ascensos y descensos vigorosos de otras formaciones. Adicionalmente, el panorama se ha visto alterado por recientes tragedias conocidas y que recientemente comentábamos: ………sobre si los vagones de tren como ataúdes potenciales………

¿UN NUEVO CICLO DE PROPIOS CÁLCULOS EGREGIOS?

Naturalmente los Partidos Políticos y empresas especializadas han comenzado a realizar sus propias cábalas: Según EL CONFIDECIAL del pasado día 1, un total de 47 diputados, casi cuatro de cada 10 de los que han acompañado a Pedro Sánchez durante esta legislatura, no repetirían en las listas electorales presentadas por el PSOE para el 29-N. ¿Significaría ello, cara a la opinión pública una especie de “mea culpa” en forma de  reconocimiento estratégico anticipado del PSOE a la espera de movilizaciones?

Por otro lado, en opinión del analista ante  un censo electoral de 37 Mill .de ciudadanos, sencillamente entendemos que los  porcentajes asignados (PP 31-32%; PSOE 25-26%; Vox 19%) se traducen en escaños «egregios» gracias a la ley d’ Hondt, inflando percepciones de inevitabilidad, o lo que es lo mismo: haciendo creer a los votantes que la victoria de un partido mayoritario es segura o inevitable gracias a las reglas matemáticas de este sistema de reparto.

Es decir, muy probablemente se busque conociendo la situación de realidad dramática de nuestra  sociedad,  orientar a moldear un estado de ánimo colectivo presentando cifras como si se trataran de profecías de antemano autocumplidas.

POSIBLES SUPUESTOS DEL ELECTOR: DESENCANTADO; HASTIADO; APÁTICO, O ¿PORQUÉ NO?: TODO INMERSO EN CONJUNTO.

A escasas fechas de que se abran las urnas, las factorías demoscópicas ya han servido un “menú” también denominado “estimaciones” sobre millones de votantes obligados a observar, hasta con cierta ternura, los consabidos programas electorales como antaño, sabedores de antemano en lo que se convirtieron en el pasado.  Ahora de nuevo, bajo una apariencia de edictos celestiales, manifestando que algunos acarician o superan los umbrales de los 200 escaños impulsados por el desplome de unos y el récord histórico de otras formaciones en sentido contrario.

Cualquier observador con un mínimo de memoria, intuiría que dichas cifras no se publican con objeto de adivinar el futuro, sino más bien diseñado en la cocina actual del desaliento motivada en un sentido u otro por la trama política.

CONCLUSIÓN: RIESGO POLÍTICO: «LA MEDIANOCHE DE CENICIENTA ANTE EL “RUSH TIME” FINAL.

El símil de Cenicienta equivale al riesgo del desencanto temporal y su conversión en calabaza para el Electorado, planteado tanto como exigencias o provecho con fecha de caducidad.

Por tanto, no puede ignorarse a medida que se agota el calendario electoral, se adecúe el verdadero estado de ánimo emocional del votante, con o sin la confrontación que flota en el ambiente político.

Cabe por tanto preguntarse, si el electorado adopte o no, reacción motivada, dependerá del  grado de incredulidad o lo contrario.

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