Jorge mostra a súa sorpresa pola dimensión que tomou o asunto dos pelets, sobre todo, cando de maneira torticera compárano co desastre do Prestige. Jorge amosa a súa sorpresa dicindo, que non pódese enganar á xente coas bolitas, cando vemos nas praias (residuos) de todo tipo, sobre todo no verán, que deixan latas, botellas, cabichas, bolsas de plástico, etc., Hai moitas persoas que deben ter coidado co que din, que están a amolar aos traballadores do mar cos seus comentarios se o peixe esta contaminado e iso repercute na economía de mariñeiros
Como dijo el Profesor de masniobras ,Estiba ,Reglamentos y Señales de la Náutica de La Coruña
de los tipos como jorge » tiene mejillones en las pelotas de navegar y conocer la pesca».
Sin saber los procedimientos operativos Nacionales e internacionales detecta que una cantidad limitada
de pelets cae al agua en sacos ,los sacos llegan a Riveira se estrellan en la costa reparten las bolas ,
la marea las porta Ria adelante se van a la arena ….y fin.
Aqui aparecen biólogos y expertos en Oceanografía desde sus asientos y con información de los libros
creen que investigan o clarifican algo.
Ciertamente los peces no tienen nada y alguno que pueda ingerir un pelet ,si no lo caga ,se queda en el
estómago y el estómago del pez ,nadie lo come.
Los patrones de bajura y marineros que salen a las 4 de la madrugada a diario no tienen tiempo para ir
de excursión a manifestaciones absurdas a las que asisten aquellos que conocen poco el mar y bastante
indocumentados (si estudian el caso ,es muy simple de comprender).
Los pescadores saben y conocen la zona los demás están a otra cosa y el mar se defiende con argumentos
serios (para eso están los Organismos de Naciones Unidas que lo hacen muy bien ).
Las ONGS y «Ecologistas locales» de bajo nivel profesional ,actúan por instinto y se convierten (con buenas
intenciones)en «paseapancartas» en lugar de ser defensores del mar y del sector pesquero.
Actualmente no existe esa Cátedra en La Universidad ,el profesor ha fallecido D.Jesus Reiriz Basoco de Riveira y
cualquier profesional de la época reconoce por esa frase al Profesor Reiriz.